El gesto que ya ha costado dos expulsiones en el Mundial de 2026 no tendrá la misma consecuencia en las competiciones europeas. La UEFA confirmó este jueves a sus federaciones que no adoptará la tarjeta roja automática para los jugadores que se cubran la boca durante un enfrentamiento con un rival, separándose así de la línea marcada por la FIFA para el torneo que actualmente se disputa en Estados Unidos, México y Canadá. La máxima institución del fútbol europeo opta por la vía intermedia: tarjeta amarilla y, en su caso, investigación posterior.
El organismo con sede en Nyon comunicó a sus miembros que los árbitros podrán mostrar la cartulina amarilla cuando consideren que taparse la boca constituye un “intento de ocultar la comunicación como acto de conducta antideportiva”, sin que ello cierre la puerta a un expediente disciplinario posterior.
El origen de todo esto es conocido. En febrero, durante el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Liga de Campeones entre el Benfica y el Real Madrid en Lisboa, Gianluca Prestianni se cubrió la boca con la camiseta mientras se encaraba con Vinícius Jr. El brasileño acusó al argentino de haberle proferido insultos racistas. La UEFA abrió una investigación que concluyó con una sanción de seis partidos, tres de ellos en suspenso, por conducta homofóbica, después de que el propio Prestianni reconociera haber insultado al delantero del Madrid. El incidente sirvió de palanca para que la IFAB aprobara, a instancias del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la posibilidad de expulsar de forma directa a quien reproduzca ese gesto en un contexto de confrontación.
La medida debutó precisamente en este Mundial, donde la FIFA ha defendido que el objetivo no es castigar la comunicación entre futbolistas, sino impedir que el terreno de juego se convierta en un espacio donde puedan ocultarse insultos racistas o conductas abusivas. La norma, conocida popularmente como “ley Vinícius” o “ley Prestianni”, ya ha tenido dos víctimas en el torneo. El paraguayo Miguel Almirón fue el primero en caer, el 20 de junio, al cubrirse la boca durante una discusión con el defensa turco Mert Müldür en el tiempo añadido del primer tiempo del partido ante Turquía. El segundo caso llegó en los dieciseisavos de final, cuando el ecuatoriano Piero Hincapié vio la roja tras un intercambio verbal con el delantero mexicano Santiago Giménez, en la derrota de Ecuador por 2-0 en el Estadio Azteca. Ambas expulsiones fueron ratificadas tras revisión del VAR.
La UEFA, sin embargo, no parece dispuesta a ir tan lejos, al menos por ahora. El comité de árbitros del organismo europeo tiene previsto observar el efecto de la nueva normativa durante el Mundial antes de debatir si corresponde modificar el reglamento en sus competiciones a partir de la siguiente campaña. La Champions League, la Liga Europa y la Conference League arrancarán la próxima temporada sin esa tarjeta roja automática, aunque con la posibilidad de amonestar y abrir expediente cuando el árbitro lo estime oportuno.
La brecha entre FIFA y UEFA refleja una tensión más amplia sobre quién y cómo debe legislar el fútbol a nivel global. Infantino impulsó la norma con fuerza tras el escándalo Prestianni-Vinícius, pero el organismo europeo prefiere esperar y evaluar antes de homologar una sanción que, en el corto plazo, ha generado tanto debate como las conductas que pretende erradicar.
El País



