- El respaldo de Mohamed VI ha sido clave para suizo que pretendía vender el Mundial de fútbol a inversionistas privados
- Intenta convencer a las denominadas «Leyendas de la FIFA», antiguos futbolistas internacionales, para que le salven el pellejo
La combinación de las críticas internas, falta de apoyos públicos de peso y el fracaso del plan para monetizar activos del Mundial ha colocado a Infantino en una posición inédita desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016. Pero Gianni Infantino no tira la toalla y trata de contener la mayor crisis de su mandato al frente de la FIFA desde Rabat. El presidente del máximo organismo del fútbol mundial ha convocado en la capital marroquí una reunión de urgencia con altos cargos de la organización, mientras su entorno redobla los esfuerzos para reunir apoyos entre las 211 federaciones nacionales y frenar el creciente cuestionamiento a su continuidad en el cargo.
La elección de Marruecos no pasa desapercibida. El país se ha convertido en uno de los principales aliados de Infantino dentro del fútbol internacional y mantiene una estrecha relación con la FIFA, reforzada por la organización conjunta del Mundial de 2030 junto a España y Portugal. El respaldo de la monarquía alauí ha sido clave en los últimos años para el presidente del organismo, que ahora busca apoyarse en ese círculo de confianza en uno de los momentos más delicados de su gestión.
Según diversas fuentes, colaboradores de Infantino están contactando con federaciones nacionales para que expresen públicamente su apoyo a la candidatura del dirigente suizo a un nuevo mandato el próximo año. Al mismo tiempo, también intentan convencer a las denominadas «Leyendas de la FIFA», un grupo de antiguos futbolistas internacionales que colaboran con el organismo en actos institucionales, para que salgan en su defensa.
Sin embargo, esos intentos no están dando el resultado esperado. De acuerdo con fuentes conocedoras de las conversaciones, la estrategia de buscar el respaldo de grandes figuras del fútbol se está encontrando con numerosas reticencias debido al desgaste que atraviesa el presidente de la FIFA tras la polémica por el fallido proyecto para vender parte de los derechos comerciales del Mundial.
El aislamiento de Infantino se agrava con las declaraciones de Arsène Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA. El exentrenador del Arsenal asegura que la retirada del plan fue «absolutamente necesaria» y revela que desconocía la iniciativa hasta que trascendió públicamente, una afirmación que deja en evidencia la falta de consenso dentro de la propia organización.
A ese malestar interno se suma un correo enviado a la plantilla por el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, en el que alude a una «triste y censurable serie de acontecimientos» relacionados con la operación, un mensaje que refleja la preocupación existente en la cúpula del organismo.
Las críticas también llegan desde las federaciones nacionales. El príncipe Ali bin Al Hussein, presidente de la Federación Jordana de Fútbol y antiguo rival de Infantino en la carrera por la presidencia de la FIFA, acusa dirigente suizo de ejercer presiones sobre las asociaciones nacionales para que respalden públicamente su continuidad.
«No le apoyamos anteriormente y desde luego no lo haremos ahora. Toda esta situación equivale a un chantaje y nos negamos a ceder», escribe el dirigente jordano en la red social X.
Por el momento, únicamente un reducido número de federaciones ha hecho público su respaldo a Infantino. Resulta especialmente significativo que Arabia Saudí, uno de sus principales aliados durante los últimos años y actor cada vez más influyente en el fútbol mundial, todavía no haya expresado su apoyo de forma oficial.
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