Hace un año, todos los medios anunciaban que Chevron obtuvo una participación de 35% de los lotes offshore Z-61, Z-62 y Z-63 de la Cuenca Trujillo (ver aquí), pero hoy todo indica que Chevron alista maletas para irse del país ¿qué pasó?
Según un reportaje de Juan Saldarriaga para El Comercio, a mediados de julio, Chevron envió una carta a la agencia estatal de hidrocarburos Perupetro, indicando que abandonaría su participación en los lotes Z-61, Z-62 y Z-63. Los otros participantes en ese lote son Anadarko (subsidiaria de Occidental Petroleum – Oxy) y Westlawn Perú SAC (filial del fondo Westlawn). La original concesionaria de los lotes era Anadarko desde el 2017, que el año pasado cedió participación a Chevron y a Westlawn.
Ahora, Anadarko y Westlawn deben buscar un nuevo socio. Junto con Chevron, tenían planeado invertir US$100-150 millones en un pozo exploratorio en el lote Z-62 a partir de diciembre del 2026.
El Comercio indica que Chevron prefiere «concentrarse en jurisdicciones más competitivas por su potencial para producir hidrocarburos de forma expedita, pues la exploración del mar peruano les tomaría un largo tiempo» (11/8/26).
Es conocido que Chevron ha utilizado sus ganancias obtenidas este año, para reducir su deuda en US$8.400 millones e invirtió US3.000 millones en recompra de acciones (Bloomberg 31/7/26). También planea una inversión de US$13.800 millones para el proyecto argentino Vaca Muerta.
Lo cierto es que es un problema grave que Chevron no avance su inversión, pues fuentes del sector calculaban, en base a la información sísmica 3D de Adanarko del 2024, que los tres lotes de la Cuenca Trujillo tenían potencial para producir hasta 400 mil barriles diarios.



