Por Hugo Chávez Arévalo
En Pucallpa, el precio del galón de diésel subió hasta los S/ 22 o S/ 25 y el de la gasolina regular pasó de S/ 16 a S/ 20 o S/ 21. Esta crisis generó paros de transportistas y bloqueos en la carretera Federico Basadre.
Problemática en Pucallpa
- Paralización del transporte: Los conductores acataron paros indefinidos porque no pueden cubrir sus gastos diarios.
- Alza de pasajes: Los pasajes de mototaxis y transporte público subieron o llegaron a duplicarse, afectando a toda la ciudadanía.
- Desabastecimiento: Hay reservas críticas de pocos días en la planta local y colas largas en los grifos.
Razones del Incremento
- Vulnerabilidad logística: La dependencia del traslado por carreteras desde la costa hacia la selva y la limitada capacidad de almacenamiento regional.
- Problemas de cadena de suministro: Retrasos logísticos y conflictos en el traslado de cisternas que abastecen a la región.
- Especulación local: Los transportistas denuncian que algunos grifos elevan los precios de forma excesiva y no trasladan las rebajas de la planta a los consumidores.
- Precios internacionales: Factores externos en los mercados de hidrocarburos reportados por Petroperú que impactan en los costos de lista.
Pucallpa está exonerada del IGV (Impuesto General a las Ventas). Al ser la capital del departamento de Ucayali, se beneficia directamente de la Ley de Promoción de la Inversión en la Amazonía (Ley N° 27037). Esta ley otorga beneficios tributarios especiales en la selva peruana, pero con condiciones muy específicas:
Ventas y servicios locales
- Las empresas ubicadas en Ucayali no cobran el 18% del IGV por la venta de bienes, prestación de servicios o contratos de construcción.
- Para que no se aplique el impuesto, los productos deben ser entregados y consumidos dentro de la misma región amazónica.
El caso de los combustibles
- La ley indica de forma expresa que los departamentos de Loreto, Ucayali y Madre de Dios están exonerados del IGV para el petróleo, gas natural y combustibles derivados.
- Las plantas de suministro locales (como la planta de Petroperú en Pucallpa) facturan el combustible sin este impuesto para el consumo interno de la región.
¿Por qué sube el precio si no pagan IGV?
A pesar de no tener la carga del IGV, el precio final en los grifos ha subido drásticamente debido a los costos de transporte y la especulación. El combustible se produce o importa principalmente en la costa del país.
Traerlo hasta la selva genera un flete logístico muy alto que se suma al valor base. Cuando ocurren bloqueos de carreteras o retrasos en el traslado, los intermediarios y grifos locales elevan sus márgenes de ganancia por la escasez, lo que anula el beneficio del ahorro tributario para el ciudadano.
Cuando la SUNAT no devuelve ese IGV al productor o importador, el impuesto se convierte en un «costo hundido» (un gasto no recuperable). La empresa no tiene otra opción económica que trasladar ese dinero perdido al precio base del producto para no quebrar.
A continuación, le explico paso a paso cómo funciona este mecanismo técnico:
El mecanismo del Crédito Fiscal
- En el resto del Perú, cuando un importador compra combustible, paga un IGV de compras (Crédito Fiscal).
- Luego, al venderlo, cobra un IGV de ventas (Débito Fiscal).
- Al final del mes, la empresa resta el IGV cobrado menos el pagado. El impuesto nunca es su costo; solo lo administran.
El problema del «Efecto Cascada» en Pucallpa
- El importador adquiere el combustible en la costa pagando el 18% de IGV a los proveedores o a la aduana.
- Al vender ese combustible en Pucallpa, la ley le prohíbe cobrar el IGV (por la exoneración de la Amazonía).
- Como su IGV de ventas es cero, el importador acumula un Crédito Fiscal que no puede usar ni descargar contra nada.
- Si el Estado no le devuelve ese dinero en efectivo de forma rápida, ese 18% se transforma automáticamente en un costo de adquisición.
El traslado al precio final
- Para recuperar el dinero invertido en pagar el IGV original en la costa, el mayorista sube el valor de venta neto (el precio base) del combustible antes de mandarlo a la selva.
- Al final, la exoneración del IGV en Pucallpa se vuelve una ilusión para el consumidor: el 18% ya viene camuflado y escondido dentro del costo del producto bruto.
Este fenómeno es la razón por la cual muchos gremios empresariales de Loreto y Ucayali han criticado históricamente el diseño de la Ley de Promoción de la Inversión en la Amazonía. Argumentan que, sin un sistema eficiente de devolución definitiva o reintegro tributario para los mayoristas, las exoneraciones terminan encareciendo los productos en lugar de abaratarlos.
El Mito del Beneficio Tributario y las Cifras del Abuso
La Amazonía peruana consume un promedio estimado de 45,000 barriles diarios de combustibles (lo que equivale a casi 1.9 millones de galones al día), sumando el transporte terrestre, fluvial y la generación eléctrica. Específicamente la región Ucayali devora una porción masiva de este volumen para mover su economía comercial y maderera.
A pesar de estar legalmente exonerados del Impuesto General a las Ventas (IGV), los ciudadanos de Pucallpa pagan la gasolina y el diésel más caros del país. El motivo es matemático: los importadores compran el combustible en la costa pagando el 18% de IGV. Al venderlo en la selva sin el impuesto, ese dinero se convierte en un costo hundido de S/ 2.52 por galón.
Haciendo el cálculo con el volumen de consumo regional, esto significa que el Estado mantiene cautivos y congelados más de S/ 193 millones anuales en créditos fiscales que la SUNAT no devuelve. Para no quebrar, las empresas le trasladan este gasto al usuario final en el precio base. La exoneración es una mentira técnica.
Un Escudo Roto: El Fracaso del Fondo de Estabilización (FEPC)
El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) fue creado para actuar como un colchón que evite que las subidas internacionales del petróleo golpeen el bolsillo de los peruanos. Sin embargo, en Pucallpa y el resto de la selva, este fondo no está funcionando.
El FEPC está diseñado para mitigar los precios en las refinerías y plantas mayoristas de la costa. Cuando el combustible viaja miles de kilómetros cruzando la cordillera hacia la selva, se topa con fletes terrestres altísimos, carreteras bloqueadas por el clima y la falta de infraestructura de almacenamiento local. El subsidio del fondo se licúa por completo en la cadena de transporte antes de llegar al grifo. Como el fondo solo mira el precio base de Lima y Callao, ignora la realidad logística de la selva, dejando desprotegidos a los conductores amazónicos ante las alzas.
El Olvido de las Regiones: La Selva También es el Perú
Esta crisis de precios desnuda un problema estructural más profundo: el centralismo asfixiante. Pareciera que las políticas públicas se diseñan pensando únicamente en Lima, ignorando que las provincias sostienen gran parte de los recursos del país.
Los ciudadanos de Ucayali y Loreto sienten con justa razón que sus regiones son tratadas como territorios de segunda categoría. No es posible que una zona productora de recursos energéticos pague tarifas de transporte y combustible prohibitivas solo por la inacción del gobierno central. El Perú no termina donde acaban las avenidas de la capital; las familias y transportistas de la selva merecen el mismo derecho a una economía estable y justa.
La Solución Definitiva
Para terminar con este problema de raíz, se necesitan dos acciones urgentes:
- Reintegro Tributario Automático: La SUNAT debe implementar un sistema de devolución en efectivo del 18% del IGV a los mayoristas en un plazo máximo de 48 horas tras comprobarse que el combustible se consumió en la Amazonía. Al recuperar su dinero rápido, no tendrán necesidad de inflar el precio base.
- Infraestructura de Almacenamiento Estatal: Petroperú debe ampliar de manera urgente su capacidad de reservas en la planta de Pucallpa para resistir los días de desabastecimiento por bloqueos viales, eliminando la especulación de los grifos locales.
El alto costo de los combustibles en todo el país y en Ucayali, impulsado por un sistema de exoneración tributaria ineficiente y un Fondo de Estabilización de Precios ineficaz desactivado, exige el fortalecimiento de Petroperú para cumplir su misión llevar combustibles de calidad a todo el territorio nacional, donde los privados no llegan. Una intervención directa de la petrolera estatal en la distribución local es crucial para garantizar una presencia efectiva del Estado, frenar la especulación y asegurar precios justos en la Amazonía. Gran tarea que debe impulsar el nuevo gobierno.



