Marque Jackson Hole en el calendario: Warsh explicará su revolución en la Fed con un giro a dos décadas de política monetaria
- Sus objetivos: acabar con el protagonismo del banco central en los mercados y un control estricto de la inflación
- Cinco grupos de trabajo con figuras como Andreessen o Rajan revisarán la IA, la comunicación y los datos
- El nuevo presidente quiere terminar con la guía a futuro y ha puesto en duda los datos económicos oficiales

La reunión de política monetaria de esta semana de la Reserva Federal ha dejado una resaca complicada en los inversores y los analistas. Más allá de la negativa a subir tipos, aunque haya habido tres miembros que han votado por aumentarlos esta semana, el silencio de Kevin Warsh, que sigue convencido en la importancia de acabar con la guía a futuro de la Fed (forward guidance), ha dejado una sensación de confusión en los mercados. Sin embargo, en su último mensaje Warsh reivindica una vez más su intención de dar un vuelco a la Fed en varios frentes y, al margen de subidas de tipos más tempranas o más tarde, la revolución que puede producirse en la Fed en los próximos meses cobra especial importancia. En ese sentido, ahora hay una fecha que hay que marcar en el calendario, porque todo apunta a que será el momento clave en el que el nuevo presidente de la Fed dará detalles sobre los cambios que va a experimentar la institución: el encuentro en Jackson Hole en la última semana de agosto.
El mensaje de Warsh en la última reunión se puede resumir en varios objetivos: el primero, terminar con el protagonismo que ha tenido el banco central en los mercados en las últimas décadas. El segundo, abandonar la era, especialmente evidente en los últimos cinco años, en la que la Fed ha sido, a juicio de Warsh, connivente con repuntes de inflación por encima del 2%, el nivel objetivo que tiene el banco central en su mandato.
En este esfuerzo, Warsh ha creado cinco grupos de trabajo que están estudiando distintos frentes, desde los datos que utiliza la Fed para tomar sus decisiones, hasta las políticas que toma, por ejemplo, en la gestión del balance, pasando por forma de comunicar sus decisiones al gran público. En concreto, y exactamente, son un grupo para estudiar la IA, la productividad y el empleo; otro para las comunicaciones de la Fed; un tercero para analizar la gestión del balance y sus implicaciones; otro para analizar cómo entiende y responde la Fed a la inflación, y, por último, un grupo para revisar qué tipo de datos usa el banco central para analizar cómo se encuentra la economía estadounidense.
Las conclusiones de estos grupos van a ser clave para entender cómo será la política monetaria de la Fed en los próximos años, siempre con los dos objetivos antes mencionados como gran prioridad: un compromiso estricto con que la inflación sea del 2% y especialmente centrado en que no sea superior a ese porcentaje, y la retirada de la Fed como el principal actor que mueve a los mercados financieros, es decir, a la bolsa y a los bonos.
Los cinco grupos de trabajo están en plena labor desde mediados de junio, y Warsh ha declarado este mes ante el Senado estadounidense que no es «un hombre paciente», y que el trabajo de los grupos debería estar terminado en un plazo de seis meses, es decir, a finales de año. Sin embargo, Jackson Hole se postula como un evento perfecto para presentar las primeras conclusiones a las que han podido llegar los equipos de Warsh.
El carácter teórico que ha tenido históricamente el evento en Wyoming lo presenta como el momento adecuado para plantear posibles cambios en la forma de trabajar de la Fed, y el propio Warsh ya ha adelantado que habrá novedades en el evento, que se celebrará entre los días 27 y 29 de agosto. «Desde ahora hasta Jackson Hole voy a reunirme con los equipos de trabajo. En las próximas semanas voy a hacer una nueva revisión, preguntaré por su calendario, les daré el tiempo necesario, e informaré sobre cualquier cosa que tenga que decir en el evento en Jackson Hole», ha señalado el presidente de la Fed en la reunión de política monetaria de esta semana.
Quién conforma los equipos de trabajo
Los grupos de trabajo que ha formado Warsh para revisar la forma de trabajar de la Fed no están formados por trabajadores sin experiencia o alumnos de la Escuela de Negocios de Stanford, donde ha impartido clases el presidente de la Fed: hay miembros muy destacados del universo económico, desde empresarios de éxito, hasta economistas académicos con una trayectoria brillante. La profundidad de los cambios que puede plantear Warsh, como dejar de usar ciertos datos económicos para basarse en otros, o plantear el dejar de usar la gestión del balance de activos de la Fed como una herramienta de política monetaria, son cuestiones de gran complejidad, y el nivel de los elegidos para formar los equipos de trabajo lo demuestra.
Eso sí, hay que tener en cuenta que Warsh, aunque ha ideado la creación de estos equipos y sido el responsable de elegir los miembros que los conforman, no tiene ni tendrá poder absoluto en la Fed. Son grupos académicos que ofrecerán recomendaciones y sus análisis sobre las cuestiones planteadas, y a partir de ahí, será responsabilidad del Comité Federal del Mercado Abierto debatir y cerrar una conclusión sobre posibles cambios.
- El grupo de empleo, productividad e IA
El desarrollo de la IA está ligado al futuro económico de Estados Unidos. Warsh ya señaló el año pasado en un artículo que publicó en The Wall Street Journal en el que defendió el modelo de la Fed que tiene en mente, cómo la IA generará un aumento de la productividad tan fuerte que abrirá la puerta a bajar los tipos de interés sin el temor a disparar la inflación. En la reunión de esta semana, el presidente de la Fed también ha tenido palabras en referencia a la IA, al señalar que «una de las características más importantes de la economía americana en este momento está siendo la ola de inversión», centrada en esta tecnología en los últimos trimestres.
Así, la IA se entrelaza con la productividad y el empleo en este momento, y Warsh ha elegido para liderar este grupo de trabajo a Marc Andreessen, un empresario, inversor e ingeniero estadounidense, fundador de la empresa Netscape, y aliado de Donald Trump. En este grupo también destacan Chad Jones, economista y profesor de la Universidad de Stanford que ha trabajado en Anthropic, y Asha Sharma, CEO de Xbox, la división de videojuegos de Microsoft.
- El grupo de la comunicación
Para liderar la revisión de la estrategia en tareas de comunicación Warsh ha elegido a Peter Fisher, un ex miembro del Tesoro estadounidense y del departamento legal de la Fed de Nueva York, y también del Banco de Pagos Internacionales. Fisher cuenta con el apoyo de Arminio Fraga, presidente del Banco de Brasil entre 1999 y 2003, y de Mervyn King, otro viejo rockero de la política monetaria, quien presidió el Banco de Inglaterra durante una década, entre 2003 y 2013.
King es, precisamente, un defensor de la política de silencio que ya ha empezado a aplicar Warsh con la eliminación del forward guidance en sus dos primeras reuniones como presidente de la Fed. En un artículo académico, en el año 2022, King argumentó que la guía a futuro, es decir, el anticipar hacia dónde se van a mover los tipos de interés de la Fed, se ha convertido en un problema para la política monetaria, y se muestra defensor de comunicar cómo reaccionará la Fed ante eventos económicos concretos, pero no en guiar a los mercados con una hoja de ruta específica, como se hace ahora.
- El grupo sobre el balance de activos
Uno de los aspectos más importantes de la política monetaria de la Fed de Warsh parece que será la gestión del balance de activos. El presidente ha insistido mucho en el pasado en que el balance debe ser reducido, y llegó a dimitir de la Fed, en 2011, por estar en desacuerdo frontal con el programa de expansión cuantitativa que llevaba a cabo el banco central. En la estrategia que planteó Warsh en su artículo en The Wall Street Journal, planteó que el recorte del balance de activos permitirá bajar los tipos de interés, y en este sentido, el grupo de trabajo cuenta con algunos perfiles de renombre que pueden apuntar en esa dirección.
La profesora de economía de Harvard y ex subsecretaria del Tesoro de Estados Unidos, Karen Dynan, acompañada por el exgobernador de la Fed, Jeremy Stein y, sobre todo, por Raghuram Rajan, ex gobernador del Banco de la Reserva de India, y una de las voces más respetadas del planeta en cuestión de política monetaria, formarán la cabeza del grupo de trabajo sobre el balance de activos.
El perfil de Rajan es especialmente significativo: el académico ha advertido en muchas ocasiones de los problemas de inflar los balances de los bancos centrales, y en un artículo académico que presentó, precisamente, en Jackson Hole en el año 2022, argumentó los problemas que existen a la hora de reducirlos, una tarea que defiende mucho más complicada de conseguir que aumentar el balance.
En una entrevista en elEconomista.es, en el año 2021, Rajan defendía que los bancos centrales habían «inundado los mercados con liquidez» y defendía la necesidad de tener cuidado de «no agotar el espacio político, como el fiscal, para los cambios estructurales que los países necesitarán hacer en el futuro». En una economía con una ratio de deuda PIB disparada, como ocurre ahora en Estados Unidos, estas palabras resuenan como el sermón de la montaña.
El recorte del balance no es una tarea sencilla, ni exenta de riesgos, pero parece una pieza central en la estrategia de la nueva Fed que tiene en mente Warsh. El grupo de trabajo, por ejemplo, tendrá que encontrar fórmulas para poder reducir el tamaño del balance sin crear un riesgo de liquidez grave para la banca, y sin desatender el papel de la Fed como supervisor bancario de Estados Unidos.
- El grupo sobre la inflación
La cuestión de la inflación es absolutamente vital para Warsh, y así lo ha dejado claro en las dos reuniones que ha presidido. Ha asegurado que la Fed ha cometido un error en los últimos cinco años, al permitir que se cree una percepción generalizada de que la inflación pude superar el 2% en ciertos momentos, y se ha mostrado totalmente inflexible en este sentido: la inflación no debe superar ese nivel, y la Fed lo priorizará por encima de todo.
En el grupo de la inflación destaca Gregory Mankiw, economista y profesor estadounidense en la Universidad de Harvard, su compañero en la misma institución y premio Nobel de economía Thomas Sargent, y William White, ex consejero del Banco de Pagos Internacionales. El grupo tiene como tarea hacer una revisión profunda de cómo analiza y reacciona la Fed ante la inflación, y en la mente de Warsh pasa dejar atrás los años recientes, en los que el banco central ha perdido credibilidad tras el repunte inflacionista que empezó en 2021 y se consolidó en 2022, y que la Fed caracterizó de «transitoria», para después reconocer su error.
- El grupo de los datos económicos
Por último, el grupo encargado de estudiar los datos económicos en los que se basa la Fed para tomar sus decisiones está liderado por Doug McMillon, ex CEO de Walmart, y los economistas Raj Chetty y Kevin Murphy. Chetty, profesor en Harvard, está especializado en la teoría económica y en evidencias para diseñar políticas gubernamentales más eficaces, mientras Murphy, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago y asociado en la Hoover Institution, ha llevado a cabo estudios sobre la desigualdad de ingresos, entre otras cuestiones.
En la reunión de esta semana, Warsh ha dejado claro que tiene serios problemas con los datos, ironizando con que no apoya el enfoque de la «dependencia de los datos, tanto por la parte de la dependencia, como por la de los datos». Ya en la comparecencia ante los legisladores, a mediados de julio, el nuevo presidente de la Fed llegó a poner en duda los datos oficiales de inflación que se publican en Estados Unidos, y los tachó de «imperfectos».
De una manera u otra, buena parte del trabajo de los grupos que ha creado Warsh se entrelazan entre sí, y forman parte de un todo que puede redefinir la forma de hacer política monetaria del banco central más importante del planeta en el futuro. Si la reunión de esta semana ha tenido impacto en los mercados, especialmente en la parte larga de la curva de deuda americana, el potencial de una revisión del calado de la que está preparando Warsh puede terminar siendo uno de los eventos más importantes de los últimos años para los mercados, y quizá, si el tiempo lo permite, se conozcan detalles clave en la reunión de Jackson Hole a finales de agosto.



