- Las entradas para el México-Inglaterra se han disparado desde que se confirmó el pase a octavos de los británicos
- El duelo rememora el histórico partido de 1986 en el mismo estadio donde Maradona firmó la ‘Mano de Dios’ y el ‘Gol del Siglo’
El fútbol no tiene lógica. No sabe de números, ni conoce límites. Es un deporte que se juega con el corazón, se propaga como el fuego y contagia a toda la afición. El mejor ejemplo es el Estadio Azteca, el templo del fútbol mexicano, que en unos días volverá a cruzarse con un viejo rival: Inglaterra. El furor que ha causado el pase de los británicos a octavos de final donde enfrentarán a El Tri disparó (aún más) el precio de las entradas que ya están a la altura incluso de la final del Mundial, que se celebrará en Nueva York.
El valor de los boletos para el partido ha crecido en más de un 30% en los últimos tres días y en algunos portales de reventa se pueden ver cantidades exorbitantes de 36.000 dólares, de acuerdo con un reporte de Financial Times que usa cifras de TicketData. En comparación, las entradas para la final llegan hasta los 38.000 dólares según los listados de reventa actuales, los precios oficiales de la FIFA y los precios más altos disponibles recopilados por Goal.
Las expectativas van más allá de ser un partido de octavos de final y de que se trate de un equipo anfitrión. Los partidos de Canadá contra Marruecos y Estados Unidos contra Bélgica se han ido abaratando conforme se acercan las fechas.
México e Inglaterra son famosos por movilizar grandes masas de aficionados, pero el fenómeno no se puede entender del todo sin el Estadio Azteca. El Coloso de Santa Úrsula ha sido testigo de unos de los momentos más icónicos del balompié: ahí Pelé levantó su tercera Copa del Mundo en 1970 y Diego Maradona firmó la ‘Mano de Dios’ y el ‘Gol del Siglo’ para eliminar a Inglaterra antes de conquistar el Mundial de 1986 frente a Alemania.
Con el partido de este domingo (madrugada del lunes en España), el Azteca termina su participación en su tercer Mundial. Cuatro décadas después de aquella tarde de 1986, el histórico estadio volverá a recibir a Inglaterra, un reencuentro que ha contribuido a convertir este duelo en uno de los más cotizados del torneo.
Los equipos, frente a frente
La diferencia económica entre ambas selecciones es abismal. Según las valoraciones de Transfermarkt, la plantilla de Inglaterra está tasada en 1.360 millones de euros, frente a los 191 millones de México. En otras palabras, el conjunto dirigido por Thomas Tuchel vale más de siete veces el del Tricolor y concentra algunas de las mayores estrellas del fútbol mundial, como Jude Bellingham (130 millones de euros), Declan Rice (120 millones) y Bukayo Saka (110 millones). De hecho, si se suma el valor de Bellingham y Harry Kane (60 millones), la cifra prácticamente iguala a todo El Tri.
En el lado mexicano, el jugador con mayor cotización es Santiago Giménez, con 18 millones de euros, quien ha visto escasos minutos de juego en el torneo debido al bajo nivel competitivo con el que llegó.
Quien se ha robado los reflectores de la prensa dentro del conjunto es sin lugar a dudas Gilberto Mora. Con apenas 17 años y 259 días de edad se convirtió en el segundo jugador más joven de la historia en disputar un Mundial (solo por detrás de Pelé).
Pero, más allá de la enorme diferencia de valor entre ambas plantillas, el duelo dista de presentarse como una simple historia de David contra Goliat. México llega fortalecido tras encadenar cuatro partidos sin recibir un solo gol y con el respaldo de un Estadio Azteca que ha convertido este encuentro en mucho más que un cruce de octavos de final.
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