Los índices bursátiles de EEUU han arrancado la sesión del viernes dubitativos, con alzas de apenas una décimas que posteriormente se han animado para después volver al mismo punto. El S&P 500, índice de referencia de Wall Street, se sitúa en los 7.700 puntos. El Nasdaq 100, de gran componente tecnológico, ronda los 30.600 enteros. El cuadro sigue siendo un poco el de los últimos días: EEUU e Irán siguen telegrafiando tanto amenazas como tímidos acercamientos en el marco de la Asamblea de la ONU en Nueva York y la situación en Oriente Próximo sigue sin resolverse. Con difusas alzas y bajas, el barril de petróleo (Brent) continúa fuerte sobre los 100 dólares y la tensión en espectros como el diésel o el gas no invitan a pensar en el optimismo.
«En los próximos días nos encontraremos en un mundo dominado por un único factor: los precios del petróleo impulsarán los tipos de interés y estos, a su vez, influirán en todas las clases de activos», escribe Mohit Kumar, de Jefferies. «Los mercados bursátiles se han comportado relativamente bien a pesar de la subida de los tipos. El optimismo en torno a la inteligencia artificial y la demanda de infraestructura para la IA han contribuido a ello».
Por supuesto, los bonos entran en la ecuación. Los rendimientos de los bonos a más largo plazo siguen reflejando las preocupaciones fiscales y la probabilidad de un fuerte endeudamiento público, señala Francisco Simón, de Santander Asset Management. Aunque hay esperanza en que se restablezcan los flujos de crudo procedentes de Oriente Medio aliviará la presión sobre los tipos, una racha de datos económicos sólidos sugiere que la economía mundial puede soportar unas condiciones financieras más restrictivas, añade. El bono del Tesoro de EEUU a 10 años continúa muy próximo al 5,2%.
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