- El gigante holandés de los chips crece mientras la industria no despega en Europa
- Europa no contribuyó a las ventas netas de sistemas de ASML en el segundo trimestre
- Heemskerk dice que en EEUU les piden ampliar su labor de investigación en el país

La expresión ‘nadie es profeta en su tierra’ sirve también para el mundo corporativo. Un alto directivo de ASML, gigante holandés del sector de los chips y la empresa más valiosa de Europa (luce una capitalización de mercado de más de 570.000 millones de euros), ha afirmado que la compañía no está vendiendo ninguna de sus máquinas para la fabricación de chips en el continente y ha advertido de que la región corre el riesgo de quedarse atrás, mientras que EEUU, China y la India están invirtiendo masivamente en el desarrollo de sus industrias nacionales de semiconductores.
«No vendemos absolutamente nada en Europa. Esto se debe a que Europa no está invirtiendo y no se están construyendo fábricas de chips», declaró, tal y como recoge Bloomberg, el lunes por la noche en un acto celebrado en Ámsterdam Frank Heemskerk, vicepresidente ejecutivo de ASML y responsable de asuntos públicos globales.
ASML es un elemento clave en la cadena de suministro de semiconductores, ya que es el único fabricante de los sofisticados equipos de litografía imprescindibles para producir chips de última generación. Sus máquinas son utilizadas por clientes como Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) y Samsung Electronics para imprimir intrincados patrones de transistores en obleas de silicio y han sido fundamentales para impulsar el auge mundial de la inteligencia artificial (IA).
Como explica Joran Mambir, especialista de producto en J. Safra Sarasin Sustainable AM, la empresa neerlandesa tiene el monopolio de la litografía EUV (Extreme Ultraviolet), una tecnología indispensable para producir los chips lógicos y de memoria más avanzados. «Es líder en deposición por capas atómicas y epitaxia, procesos de alta precisión esenciales para construir estructuras semiconductoras complejas y multicapa», amplía en una nota para clientes.
«Su posición es única en el mundo. Mientras los gigantes del sector digital compiten entre sí, ASML ha adquirido tal ventaja tecnológica que no tiene ningún competidor en sus productos más avanzados. Lo cierto es que su actividad no es precisamente sencilla: fabrica las máquinas de litografía que se utilizan para producir chips electrónicos. Para ello, utiliza la tecnología puntera EUV. Sin embargo, generar este tipo de radiación es toda una hazaña: unas microgotas de estaño son golpeadas por un láser para crear un plasma que alcanza brevemente una temperatura superior a la de la superficie del Sol», ofrece aún mas detalle en un comentario el analista Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE).
La Unión Europea está revisando su ‘Ley de chips’, que entró en vigor en 2023 como respuesta a la escasez de semiconductores durante la pandemia y cuyo objetivo era impulsar la cuota del continente en la producción mundial. Sin embargo, la ley no logró, en gran medida, estimular la inversión en nuevas fábricas de chips. El organismo de auditoría del bloque afirmó el año pasado que es poco probable que la UE alcance su objetivo de duplicar su cuota de mercado para 2030.
ASML y el órgano ejecutivo de la UE han buscado formas de impulsar la competitividad tecnológica del bloque, reforzar las cadenas de suministro y generar demanda de chips. Esto se produce en un momento en el que otros países están invirtiendo fondos públicos y utilizando otros incentivos para promover la producción nacional de semiconductores.
Un cortejo ‘agresivo’
Según Heemskerk, el fabricante de equipos para chips también está siendo objeto de un cortejo agresivo para que amplíe su presencia en EEUU, China y la India. «Tenemos que ampliar nuestra producción. No lo estamos haciendo únicamente en los Países Bajos», afirmó en las declaraciones recogidas por Bloomberg. «Existe una feroz batalla competitiva para que lo hagamos en otro lugar. Lo importante para ASML es que Europa dé un paso al frente».
En referencia a China y la India, el ejecutivo remarcó que «nos extienden la alfombra roja más roja que existe y nos dicen: venid a invertir también aquí y establece tu fábrica aquí». «Llevamos a cabo una cuarta parte de nuestra investigación en EEUU y nos preguntan: ¿no podría ser la mitad?».
Lo cierto es que Europa no contribuyó en nada a las ventas netas de sistemas de ASML en el segundo trimestre. Esto concuerda con la cuota del 1% que representaron Europa, Oriente Medio y África en 2025. En el lado contrario, Corea del Sur fue el principal mercado de ASML para sus equipos durante el primer semestre, seguida de Taiwán y China. En mayo, ASML firmó un acuerdo de colaboración con Tata Electronics Private Limited con el objetivo de potenciar la capacidad nacional de fabricación de chips de la India.
«Pese a los esfuerzos políticos y financieros por relocalizar la producción de semiconductores en Europa, construir un ecosistema competitivo a escala global para la fabricación de chips de última generación sigue siendo un reto. Este proceso llevará mucho más que unos pocos años. La brecha no se limita al capital o a las infraestructuras. Tiene que ver con la red profundamente arraigada e interdependiente de proveedores, talento y excelencia operativa que TSMC ha desarrollado durante más de 40 años en Taiwán», explica Mambir desde J. Safra Sarasin.
El planteamiento del analista es que este ecosistema de éxito como el implantado por Taiwán, que abarca desde materiales y equipos hasta ingeniería de procesos y optimización del rendimiento, «no puede replicarse de la noche a la mañana». «En definitiva, el futuro europeo de los semiconductores no pasa por tratar de alcanzar a TSMC en nodos avanzados, sino por reforzar sus ventajas diferenciales, como la fabricación en nodos maduros, los chips analógicos y de potencia, y su equipamiento de clase mundial. Al mismo tiempo, debe construir con paciencia las bases para una competitividad sostenible a largo plazo», concluye.
El Economista.



