Gato Encerrado

Gato Empresarial | Gato Opina | Gato Político

Trump y Xi: Taiwán es la perita en dulce

Compartir:

Desde el Faro

Por: Rafael Hidalgo

En su segunda visita a China, Donald Trump (3/5/26) llegó al encuentro con Xi Jinping —acompañado de su hijo Eric y su nuera Lara— sintiéndose Juan II, aquel rey de Portugal que dividió el mundo con Isabel la Católica y Fernando de Aragón mediante el Tratado de Tordesillas (7/6/1494). A estas alturas de su mandato, no es un secreto su apetito por Venezuela, Canadá y Groenlandia, ni su intención de seguir promoviendo la independencia de Taiwán.

En el Gran Palacio del Pueblo, sede de la Asamblea Popular, Xi aludió a “La trampa de Tucídides” —artículo de Graham T. Allison, 2015—, que plantea cómo una nación emergente desafía a otra hegemónica, como ocurrió entre Atenas y Esparta en la guerra del Peloponeso (431 a. C.). Entonces preguntó: ¿EE. UU. defendería a Taiwán en caso de conflicto? Trump asegura que respondió: “No hablo de eso. Creo que lo último que necesitamos ahora es una guerra a 9.500 millas de distancia”.

Durante el vuelo de regreso en el Air Force One, Trump declaró que no había asumido ningún compromiso respecto a la anunciada venta de armas por US$ 14.000 millones a Taiwán, que sería un buen negocio, pero también un claro gesto inamistoso.

Acompañaron a Xi Cai Qi, jefe de Gabinete y representante del Partido Comunista; Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores, y He Lifeng, viceprimer ministro. Junto a Trump estuvieron Marco Rubio, Pete Hegseth, Scott Bessent y Jamieson Greer.

Luego de la reunión, Xi invitó a Trump al Templo del Cielo, siendo la segunda visita de un presidente estadounidense a ese lugar; el primero fue Gerald Ford, en 1975. Xi oró por la buena cosecha y Trump quizá porque China siga comprando 25 millones de toneladas de soya. Si China deja de comprar, se le levantan millones de votantes del Midwest.

La visita pudo titularse “Los 200”, como la película “Los 300”. Xi ofreció comprar los primeros 200 Boeing 737 MAX, pero las acciones de Boeing cayeron 4,4 % (14/5/26) porque el mercado esperaba un pedido mayor, dejando espacio para Airbus.

Trump también ofreció levantar el veto a Nvidia para vender los chips H200, esenciales para inteligencia artificial, a empresas chinas. Sin embargo, EE. UU. comunicó luego que China no los compraría porque “quieren desarrollar los suyos”. Un anuncio trascendental en la guerra tecnológica que ambos sostienen: China está a un tris de empatar la carrera con Silicon Valley.

En paralelo, una sustantiva delegación de empresarios —Elon Musk, Jensen Huang, Tim Cook, Stephen Schwarzman, Larry Fink, Kelly Ortberg, David Solomon, Jane Fraser, Dina Powell McCormick, Ryan McInerney y Michael Miebach— tejió acuerdos bajo el paraguas de la visita.

Se habló de todos los temas latentes. China ofreció un apoyo tibio para desbloquear el estrecho de Ormuz y para que Irán no continúe con sus desvelos atómicos. Sin embargo, el futuro de Taiwán, principal fabricante de chips para el desarrollo tecnológico estadounidense, sigue siendo la clave de la paz mundial.

Expreso