Tras dos días de ataques cruzados entre ambos países, el presidente de Estados Unidos llama “basura” a los líderes iraníes y aboga por romper las conversaciones. Además, amenaza con nuevos bombardeos este mismo miércoles
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado este miércoles por “terminado” el acuerdo de alto el fuego sellado con Irán el pasado 17 de junio y ha abogado por romper toda comunicación con las autoridades de la República Islámica; a continuación, sin embargo, ha dejado una puerta entreabierta a que sus “magníficos negociadores” mantengan el diálogo.
Las declaraciones de Trump se producen tras la escalada de bombardeos cruzados entre ambos países que comenzó el lunes, cuando la República Islámica atacó al menos tres buques que cruzaban el estrecho de Ormuz (vinculados a intereses qataríes, saudíes y emiratíes), y siguió con el bombardeo estadounidense, durante la noche del martes al miércoles, de más de 80 objetivos en Irán, a lo que la Guardia Revolucionaria iraní ha respondido con ataques sobre Baréin y Kuwait.
Horas más tarde, el republicano ha señalado que la ofensiva contra la Teherán continuará: “Probablemente les golpearemos de nuevo esta noche”, ha advertido, según Reuters, antes de añadir que EE UU se plantea retomar el bloqueo sobre los puertos iraníes, regresando así a las tácticas empleadas durante el periodo más hostil de la guerra.
“Les hemos dado fuerte”, ha dicho Trump a los periodistas que cubrían el inicio de la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía). Preguntado expresamente por si el alto el fuego se ha acabado y el Memorando de entendimiento firmado con Irán está muerto, Trump ha respondido: “Es una pregunta muy interesante. Para mí, sí, creo que se ha terminado. No quiero tratar más con ellos. Son un montón de basura [en alusión a los iraníes]. Son gente enferma. Están liderados por gente enferma, y son salvajes, gente violenta. Y, si tuvieran un arma nuclear, la usarían. Por lo que a mí respecta, todo ha terminado. Es una pérdida de tiempo tratar con ellos, son unos mentirosos, están locos”.
Además, Trump ha advertido a Irán de que es probable que EE UU lleve a cabo nuevos ataques esta noche, tras los del día anterior. “Os voy a dar un pequeño aviso: esta noche les vamos a dar duro”, ha afirmado.
Con todo, ha dejado una puerta entreabierta a que sus “magníficos negociadores” sigan “hablando” con la otra parte, si bien no considera que vayan a tener mucho éxito. “Toda mi vida ha sido hacer acuerdos… Gané mucho dinero. Tuve mucho, un gran éxito. Y trato con estos tipos y son de otra escuela. Son mentirosos. Son tramposos”, ha insistido. “No me gustan. Les vamos a desnuclearizar, porque están locos”.
El aparente regreso a la guerra abierta, aunque sea de manera temporal, se produce en un contexto de insatisfacción —incluso en el entorno republicano— hacia el contenido del Memorando de entendimiento, percibido como favorable a Irán y similar al acuerdo nuclear alcanzado por el demócrata Barack Obama, del que Trump retiró a EE UU en 2018. Washington y Teherán podrían ahora buscar una mejor posición negociadora mediante las armas.
Las palabras del mandatario estadounidense, que estaba acompañado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, han provocado un desplome inmediato de los mercados: el Ibex ha caído un 2% y el precio del petróleo se ha disparado un 6%.
Rutte, por su parte, ha contado que trató con Trump la cuestión de Irán durante la noche del pasado viernes —antes de que se iniciara la escalada de ataques— y ha considerado “absolutamente necesario” el bombardeo estadounidense. “Cuando hay un alto el fuego e Irán básicamente lo viola, creo que es totalmente crucial que Estados Unidos reaccione con contundencia”, ha dicho.
También ha abogado por que Occidente “degrade” las capacidades nucleares y de misiles balísticos de Irán porque eso “es crucial para Israel” (pese a que este país no pertenece a la OTAN), así como para Europa y para todo el mundo. Aun así, ha manifestado su esperanza de que la situación “llegue a un final pacífico”.
El resurgimiento del conflicto provoca especulaciones sobre el siguiente paso del Gobierno de Benjamín Netanyahu, que ha mantenido abierto en todo momento el escenario del regreso a la guerra sobre Irán. La semana pasada, durante la primera entrevista de carácter pre-electoral ante una televisión israelí, el mandatario advirtió de que la búsqueda de la “victoria total” contra Irán “nunca termina”. “Tenemos más trabajo por hacer”, culminó.
Una tregua herida desde la víspera
Las declaraciones de Trump en medio de estas nuevas arremetidas militares tienen lugar después de que, la víspera, Washington anunciara una decisión que había colocado ya el acuerdo de alto el fuego al borde de la ruptura. Se trata de la revocación del permiso provisional para exportar petróleo del que disfrutaba Irán gracias al Memorando de entendimiento firmado por ambos países el 17 de junio.
De ese documento se esperaba que abriera una vía definitiva para la paz después de un período de negociación de 60 días. Sin embargo, ese horizonte de final de la guerra —un conflicto que Israel y Estados Unidos iniciaron el 28 de febrero— parece alejarse ahora; si no de forma irreversible, dado el carácter voluble del republicano, sí de forma determinante.
Las sirenas antiaéreas han sonado en las últimas horas en Baréin y Kuwait y el ejército kuwaití ha declarado que sus defensas estaban haciendo frente a ataques “hostiles” con misiles y drones.
La Guardia Revolucionaria iraní ha precisado que su represalia se ha llevado a cabo con misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Bandar Salman, en Baréin, y la Base Aérea Ali Al Salem en Kuwait. Ese cuerpo militar iraní ha asegurado también haber derribado un dron MQ-9 estadounidense que intentaba interferir en la operación.
Los medios oficiales iraníes habían denunciado antes que los ataques militares estadounidenses del martes habían alcanzado bases militares costeras e instalaciones civiles y que afectaron a la isla de Qeshm, Bandar Abbas y Sirik. También informaron de explosiones en el principal centro petrolero de Irán, la isla de Jarg y en Qeshm.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) remarcó, por su parte, que más de 60 pequeñas embarcaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica fueron alcanzadas el martes. El objetivo de esta arremetida, subrayaba, era “imponer un alto coste” a Irán por los ataques contra buques que, según acusó Washington, violan el alto el fuego.
El mando militar conjunto iraní, el Cuartel General Central Khatam al Anbiya, acusó a su vez a Estados Unidos de romper la tregua al cometer “un acto flagrante de agresión”. Luego amenazó con una “respuesta aplastante” y advirtió de que Teherán no permitiría la interferencia de Estados Unidos en la gestión del estrecho de Ormuz, convertido durante la guerra en el principal activo negociador iraní.
También Mohamed Bagher Ghalibaf, el presidente del Parlamento iraní que lideró al equipo negociador del alto el fuego de Teherán, ha acusado este miércoles a Estados Unidos de violar la tregua. De forma significativa, Ghalibaf no solo ha citado los últimos ataques militares estadounidenses, sino también el restablecimiento de la prohibición de vender petróleo y los ataques israelíes en Líbano, un país que Irán insistió en incluir en el memorando firmado a mediados de junio. “La era de la intimidación y la extorsión ha terminado”, ha escrito Qalibaf en la red social X. “No nos doblegaremos”.
Beirut, mientras, aguanta la respiración, consciente de que la ofensiva israelí contra la organización libanesa Hezbolá podría recrudecerse ante el hundimiento de la tregua regional. La existencia de un alto el fuego paralelo entre los gobiernos israelí y libanés, firmado el 26 de junio y mediado por EE UU, ha reducido los ataques israelíes, pero no los ha frenado. Tampoco ha establecido plazos para una eventual retirada de las tropas ocupantes, causantes de más de 4.300 víctimas mortales desde marzo, según el Ministerio de Sanidad libanés, lo que provoca la desconfianza entre la población hacia los esfuerzos de paz impulsados por Washington.
Petróleo
El Memorando de entendimiento provisional no solo establece que Estados Unidos permitirá la venta de petróleo a Irán durante ese periodo negociador de 60 días. También prevé el levantamiento gradual de sanciones económicas y la descongelación de los fondos iraníes retenidos en terceros países, así como la creación de un fondo de reconstrucción para Irán que estará dotado con al menos 300.000 millones de dólares. Washington ha insistido en que estas recompensas solo se irán aplicando por fases y siempre y cuando Teherán demuestre voluntad de cooperar.
El martes, un funcionario estadounidense había asegurado que el acuerdo no estaba roto y que los negociadores seguían trabajando “de buena fe”para alcanzar un acuerdo final con Irán.
Sin embargo, como demuestran de nuevo los últimos ataques iraníes contra petroleros, Teherán ha hallado un filón de poder en el control del estrecho de Ormuz al que difícilmente renunciará. Los dirigentes de la República Islámica interpretan que el ambiguo redactado del artículo 5 del memorando firmado con Washington les da la potestad de gestionar la reapertura de Ormuz bajo sus propias condiciones. De hecho, fuentes gubernamentales citadas por la cadena iraní Press TV aseguraron que el régimen de los ayatolás “no permitirá que se establezca ninguna ruta” fuera de las establecidas por Teherán en referencia a la ruta sur, a través de aguas omaníes, por las que transitaban los buques atacados. Las mismas fuentes afirmaron que, en caso de nuevos ataques, el estrecho, crucial para el abastecimiento mundial de hidrocarburos y fertilizantes, será “cerrado completamente”.
Irán, en todo caso, ha negado estar detrás de los últimos ataques contra buques en el estrecho y asegura que está cumpliendo al pie de la letra sus compromisos. Aun así, señaló que los buques comerciales corrían riesgos al utilizar rutas sin coordinarse previamente con Irán.
Teherán aspira a instaurar un sistema permanente de recaudación de tasas, lo que supondría un cambio radical en el equilibrio de poder en una región donde Washington ha actuado durante mucho tiempo como garante de la seguridad. Un papel también en entredicho ahora, toda vez que los países árabes del golfo Pérsico han sido objeto de continuos ataques por parte de Irán desde el 28 de febrero sin que Washington les ofreciera protección.
Andrés Mourenza desde Estambul, Joan Cabasés Vega desde Beirut y Agencias para ElPais.com 8/7/26



