Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
Al espectar el debate de los equipos técnicos de los partidos en liza, no dejó de sentirse un déjà vu con la víspera de Navidad de los dorados años de la infancia, en que nos esmerábamos en redactar “la cartita” para Papá Noel, cuyo pedido recurrente y casi imposible era un tren a pilas que se quedaba en la imaginación para el siguiente año. Llegaban otros regalos, pero la locomotora y sus vagones no.
Es así que, el domingo antepasado, nos tocó escuchar absortos cómo el exministro Pedro Francke y su exviceministro Gustavo Guerra García nos anegaban el alma con falacias, porque no solo prometieron un tren al “estilo Porky”, sino nada menos que siete, luego de haber criticado a un desubicado Carlos Neuhaus por haber ofrecido tres vías férreas de golpe —líneas 3, 4 y 5 del Metro de Lima—, sin reparar en las limitaciones presupuestales.
Según el promedio histórico, la inversión pública anual bordea el 5 % del PBI —US$ 19.000 millones en 2026—, que sirve para acometer, a duras penas, carreteras, puentes, colegios, postas y hospitales, canales y mantenimiento. No obstante, este protodúo dinámico presentó una “lista de compras de trenes” por US$ 100.000 millones.
Curiosamente, el profesor Pedro Castillo, con el mismo equipo caviar, en su primer mensaje del 28 de julio, nos prometió el tren Grau: Tumbes-Tacna, y el tren Andino, que, uniendo las cumbres nevadas de los Andes, partiría desde su helipuerto —Chota— hasta Desaguadero; pero salió del Gobierno y, luego, pasó un lustro sin que se llegara a colocar un solo durmiente.
Como el papel aguanta todo, el equipo de Roberto Sánchez ofreció superar a Ramón Castilla, José Balta, Manuel Pardo y Juan Manuel Pezet juntos, mientras Guerra García haría lo propio con Henry Meiggs, pues el proyecto del Tren Bioceánico, que uniría el puerto de Ilhéus —Bahía, Brasil— con el puerto de Chancay —recorriendo 4.500 kilómetros—, tendría un costo de US$ 60.000 millones, de los cuales el 60 % —US$ 36.000 millones— se gastaría en el Perú, según el Instituto de Planificación de China e Infra-Brasil —16/9/16—. El tramo Pucallpa-Chancay contempla 51 km de puentes, 156 km de túneles y 97 km de viaductos.
El segundo sería el tren Norandino, que uniría Cajamarca con el puerto de Bayóvar. Meiggs construyó el tren Pacasmayo-Chilete —Contumazá— en 1877, que se cerró en 1967. En China, existe un acuerdo de un tren que, pasando por Yurimaguas, uniría los dos océanos —19/11/14—, y se replanteó la viabilidad de esta vía férrea cuando “Conga iba”, sumando los proyectos cupríferos El Galeno, Michiquillay, La Granja y Cañariaco. El costo del proyecto Cajamarca-Eten —Lambayeque—, que tiene un recorrido menor, se estima en US$ 4.900 millones —MTC—.
Luego ofrecieron un tercer tren entre Marcona y Las Bambas —Andahuaylas—; además, viabilizaría los proyectos Reposición Ferrobamba, Los Chancas, Haquira, Cotabambas, Trapiche, Apurímac-Ferrum y Shougang, con un presupuesto de S/ 30.000 millones —US$ 8.772 millones—, según el MTC —13/8/24—. Y, como cereza de la torta, la modernización del Ferrocarril del Sur, añadiendo una extensión al puerto de Corío a un costo de miles de millones aún desconocido.
Finalmente, para Lima, tres líneas férreas adicionales: la Línea 3 —Comas-San Juan de Miraflores— y los trenes de cercanía norte —Barranca— y sur —Ica—. Entre los tres, otros US$ 25.000 millones.
¿Qué es la vida?, se preguntaba el vate en el Siglo de Oro español, y respondía: una ilusión, una sombra, una ficción, como las promesas del Sombrero II.
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