El corredor humanitario planteado por el presidente Kast despierta dudas en Perú: «Chile no lo puede hacer solo». La iniciativa enfrenta cuestionamientos sobre su viabilidad, debido a la compleja necesidad de colaboración multinacional y a las limitaciones logísticas que implican el traslado de los migrantes.
El presidente chileno José Antonio Kast, el ministro de Defensa chileno Fernando Barros y miembros del ejército visitan una zanja excavada por maquinaria pesada como parte del lanzamiento del plan «Escudo Fronterizo» en Arica, cerca de la frontera con Perú. (Reuters/Alexander Infante)
El presidente de Chile, José Antonio Kast, reafirmó su propuesta de establecer un corredor humanitario a través de Perú para expulsar a los inmigrantes indocumentados que permanecen en territorio chileno, una medida que, según expertos, enfrenta serias dificultades de implementación si no existe coordinación regional.
La postura del mandatario se hizo pública tras mantener reuniones bilaterales, donde expresó su intención de avanzar gradualmente con el plan, según informó 24 horas. La declaración de Kast ha generado diversas reacciones en el ámbito diplomático y académico.
Óscar Vidarte, internacionalista consultado por 24 Horas, señaló que la iniciativa requiere un nivel elevado de cooperación entre varios países para que resulte viable.
El presidente chileno, José Antonio Kast, ofrece una rueda de prensa en la base militar «Solo de Zaldívar», cerca del paso fronterizo de Chacalluta, en Arica (Chile), el lunes 16 de marzo de 2026, tras firmar un decreto PARA frenar la migración irregular a lo largo de la frontera norte con Perú y Bolivia.
“El primer problema, y creo que el más importante, es que requiere un nivel de coordinación muy importante entre varios países. Es decir, Chile no lo puede hacer solo. Necesita coordinar con Perú, con Ecuador, con Colombia, pero también con Venezuela, que es el país que finalmente va a recoger o va a recibir a todos estos migrantes», precisó el experto.
Vidarte explicó que el desafío logístico no solo recae en la organización de los traslados, sino en la distribución de los costos asociados: “En términos logísticos hay un costo importante por realizar y que debería, pues, de alguna manera dividirse entre todos los países implicados, en mayor o menor medida”.
Diferencias sobre el alcance
La propuesta del jefe de Estado chileno ha sido objeto de debate respecto de quiénes serían los sujetos de la expulsión. Miguel Rodríguez Mackay, excanciller peruano, destacó a 24 Horas que la prioridad de la política migratoria debe enfocarse en regularizar la situación de los migrantes y no en expulsar masivamente a quienes han huido de situaciones extremas.
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“No necesita expulsar a los venezolanos que ya se encuentran o, en general, a los migrantes. Hay que empadronarlos y circunscribir la política migratoria a una realidad concreta, que son venezolanos en su inmensa mayoría, que salieron por la dictadura, pero que estoy persuadido que van a querer volver a su país”, sostuvo Mackay.
Desde esta perspectiva, el excanciller peruano propone empadronar a los migrantes para facilitar su eventual retorno voluntario y no para forzar su salida. “La idea es empadronarlos, no para sacarlos, sino para coadyuvar, ayudar a que puedan volver a su país”, expresó.
Riesgo de tensiones
De acuerdo a los expertos, la propuesta de Kast podría desembocar en un impasse diplomático, especialmente frente a la negativa de Perú a aceptar un alto número de migrantes expulsados desde Chile. Infobae.



