Por Hugo Chávez Arévalo
Hasta la fecha, nunca he leído a expertos explicar la razón de la crisis de Petroperú, solo que es una empresa fallida, que si no se le inyecta liquidez, tendrá que cerrar, lo que es cierto. Otros opinan que debe reestructurar sus unidades de negocio y aplauden del DU 010-2025, que encargan a ProInversión su implementación.
Cómo expuse en mis artículos y comentarios en esta red de profesionales, nadie habló de que la crisis se debe a que el proyecto de la nueva refinería no es rentable y nació muerto, ya que sus ingresos no cubren sus costos y gastos. Lo que entendemos se llama en economía punto de equilibrio económico.
Cuando asumí como miembro del directorio el 15 de setiembre del 2021, y después como gerente general el 8 de octubre del mismo año, lo primero que hice fue mejorar las ventas y así fue que de 24% del mercado, llegamos casi al 50% en el último trimestre, cuando la empresa generó ingresos casi como los tres primeros trimestres. Seguimos así el primer trimestre del 2022, originando utilidades de cerca de US$ 250 millones. Con mi renuncia producida, se cayeron las ventas y se incrementaron los gastos innecesarios y no productivos, así como el reconocimiento de la deuda a Técnicas Reunidas por US$ 2,700 millones que no se financiaron a largo plazo. Está situación origina una tremenda crisis que lamentamos, que no tiene solución.
Concesionar o privatizar las unidades de negocio no es la salida. Existen mecanismos financieros, que ya lo explique en otros artículos, para recobrar el camino a la recuperación y que siga cumpliendo su misión la empresa, de todos los peruanos, de abastecer combustibles de buena calidad a mejores precios y a todos los rincones del país.






