El expresidente Pedro Castillo, el profesor de Chota, fue condenado a 11 años y 11 meses de cárcel por el delito de conspiración para un golpe de estado. Hace tres años, el 7 de diciembre de 2022, el entonces presidente pronunció un mensaje a la nación, con las manos y la voz temblorosas. Disolviendo el Congreso, y anunciando la captura del Poder Judicial. la Fiscalía y el Tribunal Constitucional, instaurando un gobierno de excepción.
Además, decretó un toque de queda y el país «entró en trompo». Castillo había dado un autogolpe, tal como Alberto Fujimori el 5 de abril de 1992 y Martín Vizcarra el 30 de setiembre del 2019.
Pero su maniobra política apenas duró un pestañeo. No hubo tanques y más bién a diferencia de Fujimori y Vizcarra las Fuerzas Armadas le dieron la espalda y el líder magisterial fue arrestado cuando se dirigía a la embajada de México con el fin de asilarse, cometido que logró su familia y sus hijos.
El Congreso lo vacó por incapacidad por amplia mayoría y nombró a Dina Boluarte como su sucesora. Hubo parlamentarios afines que dijeron que estuvo drogado por el agua , que no estaba en sus cabales. Sus abogados y sus simpatizantes negaron lo evidente, que el golpe de dió, sosteniendo que solo se trató de una tentativa porque no hubo disparaos y que Castillo ha sido una víctima de la clase política y los grupos de poder, quienes fiscalizaron día a día su gobierno.
Nacido en Cajamarca, Pedro Castillo ganó las elecciones de 2021 sin que la encuestadora Ipsos, una semana antes del sufragio lo considerara entre los cinco primeros. tanti así que algunos periodistas que repiten como loros las encuestas ironizaban sobre sus chances.
Pasó a segunda vuelta con menos del 20% del electorado, por el partido Perú Libre porque el poder judicial había inhabilitado a su líder Vladimir Cerrón, médico de tendencia marxista. Aunque en más de una ocasión rechazó la etiqueta de comunista, pese a juntarse con figuras del senderismo.
Para remate fue empapelado por denuncias de corrupción y fue acusado de llevar a cabo sesiones clandestinas en una casa en la calle Sarratea, fuera de Palacio, además de favorecer a sus familiares. Nombró a 78 ministros, una alta rotación que refleja la inestabilidad de su periodo. El empresariado lo vio con desconfianza que se tradujo en una fuga de capitales superior al 10% del PBI.
El Poder Judicial ha determinado que Castillo cometió el delito de conspiración, junto a Aníbal Torres, expresidente del Consejo de Ministros, junto a Betssy Chávez exprimera ministro.. Según el juzgado, ambos conocían plenamente el contenido del mensaje a la nación, sino que participaron en su elaboración, en Palacio. Chávez está refugiada en la embajada de México en Lima hace casi un mes a la espera de un salvoconducto que el Ejecutivo se resiste a entregar, y que ha desencadenado una crisis diplomática con el país presidido por Claudia Sheinbaum.
Si bien la Fiscalía había solicitado 19 años para el exmandatario por el agravante de ser el primer funcionario del país, el juzgado le aplicó una pena menor: once años, once meses y quince días de prisión al no contar con antecedentes. Además de una inhabilitación de dos años para el ejercicio de un cargo público. El tribunal ha sentenciado con la misma pena a Betssy Chávez, aunque a ella la protege el asilo diplomático concedido por el gobierno mexicano




