Los resultados trimestrales de Nvidia fueron decepcionantes, no tanto porque fueran objetivamente malos (al contrario, batieron expectativas en ingresos y beneficios), sino porque no fueron espectaculares en todos y cada uno de los apartados, como había malacostumbrado a los mercados. Nada más conocerse las cuentas, las acciones cayeron un 4% en el ‘after hours’, pero los inversores fueron aceptando que las cifras no eran en realidad malas, y la chipera ha acabado abriendo la sesión de Wall Street con subidas.
Pero la alegría ha durado poco: en cuestión de minutos, las dudas han regresado y las acciones de Nvidia han girado bruscamente al rojo. Media hora después de comenzar la jornada bursátil, la firma ya pierde un 2%, y su caída ha llevado a los tres grandes índices estadounidenses a pasar también al rojo.
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