Desde el martes 10/6/ 25, Telefónica del Perú ha dejado de existir, dando paso a Integratel Perú S.A.A. aludiendo a su nuevo dueño, la argentina Integra TEC holding del exministro del Interior peronista José Luis «El Chupete» Manzano al que el socialista del cogollo catalán Marc Mutra se la vendió por unos cuantos «duros» (US$ 1 millón).
Previamente, en la sesión de directorio del lunes 9, se concretó una suerte de alquimia financiera, creando nuevos títulos valor: acciones preferenciales sin derecho a voto, bautizadas como acciones de Clase A por un monto de S/1.766 millones que tendrían el mismo valor nominal que las acciones de Clase B y C (porque el valor real tiene el tamaño de un chip), prometiendo una participación preferencial en el reparto de dividendos en efectivo, con un pago adicional del 10% por acción respecto a las otras acciones. Además, que en el caso de la liquidación, estos nuevos accionistas (Clase A) serían los primeros en la cola saltándose la legislación vigente. (Y promesas para ver una corrida del Curro en la Maestranza),
Según un comunicado del representante bursátil Pedro Iván Mazer, estos titulares tendrán derechos adicionales, como la posibilidad de suscribir nuevas acciones en caso de aumento de capital, recibir información semestral sobre las actividades de la empresa, impugnar acuerdos que afecten sus derechos y separarse de la sociedad en los casos previstos por la ley. Es decir, se ofrece crear a una suerte de superaccionistas como si se tratara de una serie de Marvel. Una «manzana acaramelada» para tentar a bonistas y acreedores con un canje.
Como se conoce la Telefónica Perú colapsó por las cuantiosas deudas tributarias que arrastraba inexplicablemente desde el siglo pasado (el impago del impuesto a la renta parte desde 1.999) que en el 2022 se calculaban en S/ 5.450 millones en la SUNAT (antes de las licuadas parciales del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional-TC) y las obligaciones con los tenedores de Bonos que suman a la fecha cerca a S/ 2.300 millones.
Adiós también a la marca Movistar. Según uno de sus voceros, la ratificación por el TC de una de las varias deudas tributarias que «el pistoletazo» para la salida de Telefónica Hispam del mercado peruano y que cayera en manos de Chupete Manzano.
Dicho de otra manera, sin Junta de Acreedores a la vista y sin que se resuelva la demanda planteada por las AFPs y las Empresas de Seguros que han sido enganchadas con los bonos de Telefónica (calificados AA por Apoyo 30/1/23), el canje es el camino para los bonos y las acreencias que incluyen los beneficios sociales de los cuatro sindicatos de trabajadores.
Según cuenta fuentes cercanas Integratel ha reclutado a un dilecto grupo de lobbystas para que los ayuden a capear la tormenta financiera y legal. Veteranos de 1.000 batallas por ahora se parapetan tras la niebla. Próximamente entregaremos los nombres de estas ilustres criaturas. Con estas movidas y nuevos «felipillos siglo XXI», Chupete Manzano espera superar los problemas financieros, entregando acciones A como Francisco Pizarro entregaba espejitos. . Sin embargo, el camino hacia la estabilidad operativa dependerá de la capacidad de la empresa para aportar capital fresco para continuar representando al 30% del mercado de telefonía del Perú.




