Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
Según Abraham Levy, “el hombre del tiempo”, “el evento (el Fenómeno de El Niño) apuntaría a ser de la talla de 1982-83 o 1997-98” (X, 26/6/26), lo que lo convierte en una de las papas más calientes que le toca enfrentar al gobierno de Keiko Fujimori.
Según la información oficial del Enfen, la probabilidad de que “El Niño Costero” —la región Niño 1+2 (costa de Perú y Ecuador)— sea un evento fuerte supera el 50 % para el verano que viene (diciembre de 2026-marzo de 2027), y, para El Niño Global 3+4 (Pacífico ecuatorial central que viene de Asia), “alcanzaría una magnitud fuerte desde agosto de 2026 hasta febrero de 2027” (26/6/26).
El Cenepred (cálculo de riesgos) advierte que las lluvias podrían provocar huaicos en 15 regiones, poniendo en peligro a 3,6 millones de personas por huaicos y a otras 3,4 millones por inundaciones. Asimismo, identifica, con riesgo alto y muy alto de ser afectadas, 5,9 millones de hectáreas (ha) agrícolas por huaicos y 1,5 millones de ha por inundaciones; es decir, el 66 % de nuestras áreas de cultivo, de un total de 11,2 millones de ha (23/6/26).
Los cultivos de arroz y maíz suelen ser los más afectados por las inundaciones de la costa norte, mientras que el mango y el limón lo son por el estrés térmico y la falta de frío. En tanto, la papa y la quinua sufrirán retrasos en sus siembras por el atraso de las lluvias, además del daño en canales y bocatomas.
Quizá por ello, el exministro de Economía Jorge Baca, rememorando el Fenómeno de El Niño de 1997, durante el gobierno de Alberto Fujimori, recuerda la labor que realizó el ingeniero Alberto “Tito” Pandolfi, entonces primer ministro, coordinando las obras de prevención, la compra de maquinaria pesada —tractores, cargadores frontales, retroexcavadoras, motoniveladoras, motobombas y camiones cisterna—, la descolmatación de ríos, el reforzamiento de puentes, la ampliación de cauces, la limpieza de drenes, la reubicación de poblaciones vulnerables, la protección de valles altos y la siembra de árboles en zonas críticas (Expreso, 21/6/26). Pero, si bien es imposible parar las lluvias, evitó que el desastre fuera mayor.
Sin embargo, las tareas contra los desastres que causó el Fenómeno de El Niño de 2017, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), tuvieron más ruido que nueces. El liderazgo recayó en Jorge “Coco” Nieto, entonces ministro de Defensa del “Gabinete de lujo”. Si bien las precipitaciones fueron menores que en 1997, “desde febrero… el caudal del río Piura (por las lluvias) había superado su nivel de emergencia de 1.000 m³/seg” (Informe de Enfen, febrero de 2017). Los trabajos —acompañados de una aparatosa campaña publicitaria— recién se iniciaron el primero de marzo, coincidiendo con el fin de la temporada de verano de las playas del sur, “porque los chicos van al colegio”. Sin embargo, debutaron con un armonioso videoclip, #UnaSolaFuerza, canción de Pelo Madueño, en el que un coro, a todo pulmón —Kenji, Rosa María Palacios, Jorge del Castillo, entre otros—, acompañaba al cantor: “Un nuevo mañana para construir”. Y se lo tomaron a pecho: todo quedó para un mañana que nunca llegó.
Pruebas al canto. El resultado de El Niño Costero de 2017, que fue menos intenso que El Niño 1997-1998, fue devastador: dejó más de 150 000 damnificados, destruyó infraestructura clave y paralizó la economía por meses. En 1998, se gastaron en la reconstrucción más de US$ 3500 millones, mientras que, en 2017, el costo estimado fue de S/ 25 000 millones, aunque la ejecución real de la fenecida Autoridad de Reconstrucción con Cambios (ARCC) nunca alcanzó ni la mitad de lo proyectado. “El contraste con 2017 no pudo ser más marcado”, acota Baca.
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