Siete días después de que se hiciese pública la denuncia a Thomas Markle, padre de Meghan Markle, por posesión de pornografía infantil, continúa la investigación sobre las acusaciones que realizó ante la policía de Filipinas su propio hijo Thomas Markle Jr., quien aseguró que había encontrado ese material en la casa de su padre en Cebu y entregó cuatro cajas con las pruebas a las autoridades del país asiático. Este jueves, 29 de octubre, se ha confirmado el siguiente paso para avanzar con el caso: un tribunal de Filipinas ha concedido a la policía permiso para registrar los dispositivos digitales incautados en la antigua casa de Thomas Markle, pero a los que no podían acceder hasta conseguir la aprobación judicial.
Según ha informado Sky News y recoge el periódico británico The Times, un juez de la ciudad de Cebu ha aprobado este jueves la orden judicial para examinar los discos duros que, según denunció su hijo, contendrían “cientos, si no miles” de fotografías y vídeos de niños. Markle Jr., de 60 años, declaró que dio la voz de alarma tras encontrar un vídeo con un supuesto abuso de menores en un teléfono que había pertenecido a su padre. También afirmó a la policía haber visto una fotografía en la que aparecía el que fuera técnico de iluminación de cine en la cama con una niña delgada y morena que parecía ser menor de edad.
Markle, que ahora vive en Estados Unidos ingresado en un centro de rehabilitación tras serle amputada una pierna el pasado año, ha negado rotundamente las acusaciones formuladas por su hijo, llegando a calificarlas de “mentiras repugnantes” y sugiriendo que le habían tendido una trampa. El fiscal regional de Cebu ha declarado a la BBC este jueves que Markle Jr. insistía en que el caso debía investigarse y que sentía que su padre “tenía que responder por ello”. La cadena pública también ha obtenido imágenes de la policía filipina y el Centro de Protección de Mujeres y Niños registrando los materiales incautados y revisando las cajas de cartón que contenían cintas VHS antiguas y ordenadores desmontados.
Horas después de que se hiciese pública la denuncia por posesión de pornografía infantil contra Thomas Markle, revelada en exclusiva por The Sun, la duquesa de Sussex emitió un inusual comunicado en el que afirmaba estar “profundamente consternada por las noticias”. En el escrito, aseguraba que en 2018 —el mismo año que se casó con el príncipe Enrique— recibió una carta enviada a la Policía Metropolitana y a la Oficina de Protección Especializada de la Realeza en la que se le alertaba de “acusaciones preocupantes e inquietantes” contra su padre. Además, se le aseguró que ya se estaba investigando. El 24 de octubre, la Policía británica reconoció que recibió una misiva al respecto, aunque la dató en 2019, en la que había “varias acusaciones” sobre la posesión de pornografía infantil. Confirmaba también que habían trasladado esa información a los duques de Sussex, pero no a ninguna otra autoridad para que se investigaran las acusaciones.
En su comunicado, Meghan Markle afirmó que esperaba que a partir de ahora se pudiese “comprender que, a pesar de la distorsión por parte de ciertas publicaciones de los medios a lo largo de los años, cualquier distanciamiento” con su padre y su decisión de “no permitirle tener contacto” con sus hijos fue con el único fin de protegerlos. “Confiaba en que las autoridades estaban haciendo lo mismo por otras familias. Aunque la magnitud de lo que ahora se ha descubierto es más repugnante de lo que uno podría imaginar, mi más sincera esperanza es que se haga justicia plenamente y que la prioridad siga siendo la seguridad y la protección de los niños inocentes”, añadía. Por el momento, tan solo se ha anunciado una investigación en Filipinas.
La relación entre Meghan Markle y su padre se rompió definitivamente en 2018. Thomas no acudió a su boda, ni llevó a su hija al altar a causa de una dolencia cardíaca; pero también porque fue pillado intentando pactar la venta de unas fotos del enlace. Dos meses después de la boda, celebrada en Windsor, concedió una entrevista en The Sun en la que afirmó que su hija se veía “aterrorizada, muy estirada y con una sonrisa falsa de pánico” durante la ceremonia. Thomas Markle ni siquiera conoce a sus dos nietos, Archie y Lilibet, motivo por el que incluso se planteó tomar medidas legales.
El País



