Las suplantaciones de identidad se han convertido en una de las principales técnicas para cometer fraudes y robos, los ciberdelincuentes usan todo tipo de estrategias y vías para hacerse pasar por otras personas, siendo unas más realistas que otras.
Una de las formas más fáciles es haciéndose pasar por alguien a través de mensajes en redes sociales o de SMS, pero a su vez, estos son los que más alertas hacen saltar y desconfianza. Pero con la llegada de la Inteligencia Artificial, los malos han obtenido una herramienta que hace sus ataques mucho más peligrosos y efectivos.
Y es que más allá de que hoy en día conseguir datos e información de personas y negocios es muy sencillo, y que detrás de los hackeos a las bases de datos, esta información está disponible, la IA ofrece a los ciberdelincuentes una herramienta extra para crear realismo y hacer picar a sus víctimas.
Un ejemplo de ello, es lo que le ocurrió a una camarera que durante su turno en el bar en el que trabaja recibió una llamada de un tal Alejandro Ballesteros, el cual aseguraba que había estado hablando con la encargada del local y necesitaba que la camarera ingresase todo el dinero que había en caja a una cuenta bancaria que le estaba diciendo.
Ante este tipo de petición, lo normal sería que la empleada dudara, pero el hombre comenzó a decirle datos del negocio como números de albarán o folios sobre el bar. Además, en la misma llamada, la propia jefa se puso al teléfono para verificar que tenía que hacerlo.
La camarera al escuchar la voz de la gerente, decidió hacer caso a la petición, sin embargo, la realidad es que esa no era su jefa, sino que habían clonado su voz con IA. A pesar de la desconfianza el hecho de «escuchar la voz de su superior» hizo que sacara el dinero que había en caja e ingresarlo para una «transferencia urgente».
Afortunadamente, la cuenta tenía bloqueadas transferencias al extranjero, por lo que el robo no pudo llevarse a cabo, pero este caso demuestra que con la IA los ciberdelincuentes tienen las herramientas necesarias para hacerse pasar y poder engañar de la manera realista a cualquiera.
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