El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, cumplió este jueves la promesa hecha por el presidente Donald Trump cuando firmó en diciembre un decreto para iniciar la reclasificación de la marihuana. La orden firmada por Blanche tiene como propósito sacar el cannabis del Apartado I, donde convive con las drogas más “peligrosas”, como la heroína o el MDMA, para dejarlo en el Apartado III, que incluye los esteroides, la ketamina o el paracetamol, según la clasificación de la Ley de Sustancias Controladas.
Que una u otra droga se considere o no sin uso médico aceptado y altamente adictiva le corresponde decidirlo a la FDA, siglas en inglés de la agencia estadounidense del medicamento. La orden del Departamento de Justicia coloca “inmediatamente” en el Apartado III tanto los “productos que contienen marihuana aprobados por la FDA como los productos de marihuana regulados por una licencia estatal de marihuana medicinal”.
De modo que el nuevo régimen no trae la legalización de la marihuana con alcance federal, ni introduce cambios en su uso recreativo, dado que solo es de aplicación en los más de 40 Estados en los que es legal con fines médicos. El cambio supone un reconocimiento por parte de la Casa Blanca de algo que desde hace más de una década ya se da por hecho por ley en grandes partes del país: que la marihuana tiene un valor terapéutico.
El Departamento de Justicia también está estudiando, además, “un análisis por la vía rápida” que podría traer una reclasificación más amplia, según detalla el comunicado, que añade que “la nueva audiencia, cuyo comienzo está previsto para el 29 de junio, ofrecerá una vía oportuna y conforme a la ley para evaluar cambios de mayor alcance en el estatus de la marihuana bajo la legislación federal”. “En conjunto”, añade el texto, ”estas medidas brindan claridad tanto a corto como a largo plazo a investigadores, pacientes y proveedores por igual, al tiempo que mantienen estrictos controles federales contra el tráfico ilícito de drogas».
Esta decisión es uno de los cambios más significativos en décadas sobre el estatus federal de la marihuana en décadas, y sella un cambio de postura de Washington, que durante años se embarcó en la así llamada “guerra contra las drogas”, que declaró el presidente Richard Nixon a principios de los setenta. El uso recreativo del cannabis ya es legal en 25 Estados. El médico, en 42.
Hay que recordar, con todo, que esta es la misma Administración que ha llevado a cabo desde otoño pasado una campaña de ejecuciones extrajudiciales contra supuestas narcolanchas en aguas del Caribe y del Pacífico. De momento, el Ejército ha matado a 175 personas.
Anuncio en el Despacho Oval
En diciembre, el presidente Trump firmó un decreto presidencial para sacar a la marihuana del grupo en la que la habían colocado las autoridades junto a otras drogas “peligrosas por su potencial de abuso”. Aquella decisión fue celebrada por los grupos en defensa de la legalización de la sustancia porque acelera el proceso para la investigación de más usos médicos de la planta, hasta ahora ilegales a nivel federal, según detallaron desde la Casa Blanca.
El anuncio lo hizo Trump en el Despacho Oval rodeado de pacientes, un militar retirado uniformado, médicos ataviados con bata blanca, y también emprendedores de la industria del cannabis. El presidente justificó su decreto en que hay “mucha gente” que le estaba rogando que hiciera ese cambio: “Gente que lleva décadas sufriendo un gran dolor”, argumentó.
Trump prometió además que la medida beneficiará a enfermos con “dolencias incurables, cánceres agresivos, convulsiones, trastornos neurológicos y otro tipo de enfermedades, también a veteranos con lesiones relacionadas con sus servicios al país y personas mayores que viven con problemas médicos crónicos que han deteriorado gravemente su calidad de vida”. Aquellas palabras hicieron que las acciones de empresas de cannabis que cotizan en Estados Unidos vieran subir sus acciones tras el anuncio del nuevo marco para la marihuana.
La decisión del Departamento de Justicia llega pocos días después de que el sábado pasado Trump convocara otro acto relacionado con drogas en el Despacho Oval. Entonces, el presidente de Estados Unidos firmó un decreto para acelerar la revisión de la consideración de la ibogaína, poderoso componente psicoactivo de una planta de origen africano. Grupos de veteranos promueven esta sustancia psicodélica por su potencial para tratamientos de cuadros de estrés postraumático.
También cuenta con el firme respaldo de Joe Rogan, el locutor de podcasts más influyente del mundo y alguien que fue crucial para el triunfo de Trump en las pasadas elecciones. Rogan estuvo presente el sábado en la Casa Blanca, en lo que fue interpretado como un acercamiento entre ambos después de que el locutor criticase la decisión de Washington de embarcarse con Israel en la guerra contra Irán.
Iker Seisdedos, El País



