El ministro de justicia, Ernesto Álvarez, anunció que es urgente efectuar una “reforma de las reglas jurídicas” y calificó al Código Procesal Penal de “un código fracasado” que “no sirve al propósito de la justicia”.
El abogado Julio Espinoza Goyena le respondió al ministro Álvarez, difundiendo la siguiente carta en sus redes sociales.
«Señor Ministro, con todo respeto, está Ud. equivocado.
Fui Secretario Técnico de la Comisión de Alto Nivel que redactó el Código Procesal Penal del 2004, Comisión conformada por más de 12 integrantes donde predominaba la voz de los Fiscales, Policías y Jueces. Los representantes del Colegio de Abogados eran solo dos Juristas, además del Doctor César San Martín que, por cierto, representaba al Ministerio de Justicia.
Es un severo error afirmar que el CPP se hizo a la medida de los abogados litigantes o que el modelo se pensó para favorecer la delincuencia organizada; ni los mayores defensores del derecho penal ultra punitivo o eficientista afirmaron aquello.
Basta con recordar que el CPP 2004, incorporó en un solo texto y de modo sistemático diversas herramientas para fortalecer y hacer más intensa la persecución penal, por ejemplo, el control de identidad (art. 205), la videovigilancia (art. 207), las pesquisas (art. 208), las retenciones (art. 209), la intervención corporal, incluso sin el consentimiento del imputado, (art. 211.1), incautación y control de las comunicaciones privadas, las medidas de protección a víctima, testigos y colaboradores eficaces (art. 247), y un largo etcétera.
Hay mucho aún por hacer, cierto. El CPP es una obra humana y por tanto perfectible, cierto. Pero considero necesario expresar nuestra discrepancia en aras de una mejor justicia penal en estos tiempos tan críticos para nuestro país.



