El Gobierno de Netanyahu mantenía hasta ahora un boicot a esa formación con la que ahora quiere establecer “un puente político”
Desde los ataques del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí en Gaza, Israel ha impulsado los contactos con diferentes partidos de extrema derecha en Europa y América Latina, incluido el español Vox. Sin embargo, el pasado jueves, el Gobierno israelí dio un paso más en esa política cuando su ministro de Exteriores, Gideon Saar, aseguró que su país aspira a “un diálogo sustantivo, abierto y sincero” para establecer lazos con la formación de extrema derecha Partido de la Libertad (FPÖ) austriaco, informa el diario israelí Haaretz.
Ese partido no solo tuvo entre sus fundadores a exmiembros de las SS nazis, sino que cuenta en sus filas aún hoy, de acuerdo con líderes de la comunidad judía austriaca, con numerosos simpatizantes de la ideología que estuvo detrás del exterminio de seis millones de judíos entre 1933 y 1945, los 12 años que duró el Tercer Reich.
Saar se expresó así después de una reunión en la sede del Parlamento Europeo en la ciudad francesa de Estrasburgo, organizada por la formación ultra austriaca y amparada por el grupo parlamentario ultra Patriotas por Europa, que reúne a partidos como Vox, la Liga italiana de Matteo Salvini, la formación del exprimer ministro húngaro Viktor Orbán y al Reagrupamiento Nacional de la francesa Marine le Pen, entre otros partidos de la extrema derecha populista europea. En febrero de 2025, el Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se unió a este grupo como miembro observador a instancias de Vox.
En su discurso, el líder del FPÖ y exministro de Interior austriaco, Herbert Kickl, condenó los ataques de Hamás del 7 de octubre, que definió como “un crimen contra la humanidad”. También adoptó la controvertida definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés), según destacó el ministro de Exteriores israelí. Esa definición es polémica porque asimila cualquier crítica al Estado de Israel a una declaración antisemita.
El líder del FPÖ reconoció luego “la conexión histórica del pueblo judío con Judea y Samaria” —el nombre bíblico del territorio palestino de Cisjordania, ocupado por Israel desde 1967 — y expresó “su intención declarada de trasladar la embajada de Austria a Jerusalén” si entran en el Gobierno austriaco, así como “su compromiso de profundizar la cooperación práctica y construir una nueva asociación con Israel”, alabó Saar, citado por Haaretz. Ese traslado de la embajada equivaldría a reconocer la ocupación israelí de la parte oriental de la ciudad, que Israel mantiene también ilegalmente desde 1967. De ahí que la mayoría de países occidentales, con la excepción de Estados Unidos, mantengan sus legaciones diplomáticas en Tel Aviv.
Hasta ahora, Israel había mantenido un boicot formal al Partido de la Libertad, debido a su pasado nazi y a su historial de líderes que habían expresado opiniones antisemitas. Esas relaciones se han suavizado en los últimos años de forma paralela al acercamiento de Israel a otros partidos de la extrema derecha europea. Las declaraciones de Saar apuntan ahora a una más que probable normalización con el FPÖ, a pesar de que la propia comunidad judía en Austria rechaza de plano a ese partido.
“Más que un punto de inflexión, esto [el discurso de Kickl] fue cruzar el Rubicón”, afirmó luego en un tuit Amichai Chikli, ministro responsable de Asuntos de la Diáspora y de la lucha contra el antisemitismo. Chikli destacó que este acercamiento llega “tras un largo proceso de generar confianza, profundizar la cooperación y crear un auténtico puente político entre Israel y el Partido de la Libertad de Austria”.
Este ministro, a quien se considera el principal responsable del estrechamiento de los lazos de Israel con la extrema derecha mundial, calificó a su vez la reunión del grupo Patriotas por Europa en la Eurocámara de Estrasburgo como “un punto de inflexión histórico en la relación entre el Partido de la Libertad de Austria, el Estado de Israel y el pueblo judío”.
Rechazo
Cuando el FPÖ fracasó en su intento de formar una coalición de gobierno en Austria en febrero de 2025, tras ganar las elecciones del 29 de septiembre del año anterior con un 28,8% de los votos, Oskar Deutsch, presidente de la comunidad judía de Viena, expresó un “gran alivio”. Antes, mientras el partido ultra negociaba esa posible coalición con otras formaciones de derecha y centroderecha, este dirigente había expresado su temor a que su gente “tuviera que ir haciendo las maletas”.
Aunque Deutsch evitó calificar entonces al partido como “nazi”, sí resaltó que había muchos simpatizantes de la ideología del Tercer Reich en sus filas e incluso entre sus dirigentes. Cuando, Harald Vilimsky, líder del FPÖ en el Parlamento Europeo, fue recibido en la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu en Jerusalén, a principios de este año, Deutsch declaró a Haaretz que ese encuentro había sido “sumamente preocupante”.
En 2017, el propio Netanyahu había asegurado que Israel evitaría los contactos con los ministros de extrema derecha en Austria. Mucho antes, en 2000, cuando el FPÖ entró por primera vez en el gobierno federal austriaco, Israel retiró a su embajador.
Esa política ha ido cambiando con el tiempo, especialmente desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, cuando el Gobierno israelí, el más ultraderechista de la breve historia de ese país creado en 1948, impulsó el acercamiento a partidos foráneos de extrema derecha. Con ellos comparte su rechazo al islam, la migración y la izquierda. Esa colaboración ofrece a formaciones como el FPÖ la posibilidad de lavar su pasado nazi, según indican diversos analistas.
ElPais.com 18/9/26



