- Los futuros de crudo han pasado de las caídas a las subidas intensas en horas
- Los ataques en Ormuz se suceden y China podría dejar de exportar diésel
- Varias empresas chinas cancelan de forma repentina envíos de diésel y gasolina
Los futuros de petróleo se disparan más de un 4% en cuestión de horas, mientras que China (uno de los mayores refinadores del mundo) podría estar a punto de anunciar la prohibición de exportar combustible al resto del mundo para asegurar su propio suministro. Todo hace indicar que el mercado está empezando a ver las ‘orejas al lobo’, pero esta vez de verdad. Los inventarios llevan meses bajando, la guerra entre Rusia y Ucrania parece eterna y los ataques en Ormuz no se detienen y amenazan la recuperación del flujo de crudo. El invierno llega al hemisferio norte, la demanda de gasóleo para calefacción sube, las reservas de gas están en niveles bajos para esta temporada y el precio de los combustibles no para de subir. Son quizá muchos hechos o factores separados, pero que si se unen parecen dar forma una crisis energética en ciernes que se podría agudizar si EEUU y China vetan finalmente las exportaciones de productos derivados. Mientras tanto, el transporte marítimo empieza a quedarse sin combustible: decenas de buques se amontonan en el puerto chino de Zhoushan a la espera de poder repostar.
El precio de los futuros de crudo Brent para entrega en diciembre supera los 100 dólares cuando hace escasas horas cotizaban en la zona los 96 dólares, registrando bajadas. El cambio de sentimiento en los mercados ha sido repentino, con un petróleo que se dispara un 4% en cuestión de pocas horas, unas bolsas que han abierto en rojo muy intenso (el Ibex 35 se juega los 19.000 puntos) y todo en un entorno enrarecido con los inversores buscando un refugio en alguna esquina del merado. Este miércoles se publicaba que los flujos de petróleo en Ormuz habían casi recuperado la normalidad, una buena noticia que, sin embargo, no vino acompañada de una caída del petróleo, casi al revés. Las refinerías que están activas están demandando todo el crudo que pueden ante los grandes márgenes que obtienen por cada barril refinado, lo que mantiene una demanda tensa y una oferta que se recupera lentamente.
No obstante, esta mañana la agencia Reuters confirmaba que tres petroleros con bandera de Liberia han sido alcanzados por proyectiles de origen desconocido en Ormuz mientras atravesaban este paso estratégico. Los buques habían apagado previamente sus sistemas de identificación automática (AIS) para dificultar su detección, una práctica cada vez más habitual ante el riesgo que supone navegar por la zona.
Refinerías sedientas de petróleo
Sin embargo, lo que parece haber desatado el pánico en la energía tiene más que ver con los rumores de una posible prohibición a las exportaciones de derivados por parte de China, que se unen a las amenazas de EEUU. Ambas potencias son a su vez dos de los mayores refinadores de petróleo del mundo. Si a un sistema global de refino ya mermado (por la guerra de Ucrania y el conflicto en Ormuz) se le une el veto a las exportaciones de China y EEUU, el desenlace puede ser fatal para regiones como Europa y algunos países asiáticos que necesitan importar grandes cantidades de derivados. Este nerviosismo estaría llevando a todas las refinerías del mundo a comprar todo el petróleo que pueden, lo que está disparando el precio del crudo spot y los futuros más cercanos como el de diciembre.
La lucha por hacerse con un barril de crudo es intensa. Las refinerías quieren asegurar el suministro doméstico de derivados para los próximos meses y para ello necesitan llenar unos tanques que llevan meses vaciándose por el bloqueo de Ormuz y la caída en la producción de los países del Golfo. Con todo, China podría estar a punto de anunciar una prohibición total de exportación de combustible. En su esfuerzo por salvaguardar el suministro interno, la petrolera estatal PetroChina, por ejemplo, ha cancelado este miércoles varios envíos de gasolina y combustible para aviones previstos para octubre, según indicaron tres de las fuentes a la agencia Reuters. La empresa había cerrado la mayoría de estos acuerdos (ahora cancelados) en las últimas dos semanas, según publican también desde la agencia financiera Bloomberg.
Pekín ha venido gestionando los volúmenes de exportación mes a mes para controlar el suministro de combustible. Ahora, con la llegada de octubre, la prohibición podría ser total hasta nuevo aviso. Esta pausa por parte de China se produce menos de una semana después de la visita del presidente Xi Jinping a Washington, donde el presidente Donald Trump le instó a ayudar a estabilizar el suministro mundial de combustible.
La incertidumbre sobre la disponibilidad de crudo y el descenso de las reservas locales de combustible están llevando a Pekín a centrarse en la seguridad del suministro, según han revelado fuentes del sector comercial a Reuters. «La prioridad de China siempre ha sido la seguridad energética interna; por ello, incluso en medio de un aumento visible en la compra de crudo, esto no se traduce necesariamente en un incremento de las exportaciones de productos refinados», señala June Goh, analista sénior de Sparta Commodities.
La expectativa esta prohibición de las exportaciones chinas está provocando que los márgenes de refino de diésel en Asia repuntaran el jueves hasta su nivel más alto de toda la semana, situándose en torno a los 76 dólares por barril, mientras que los diferenciales de precios entre octubre y noviembre alcanzaron su máximo en dos semanas. Otra importante refinería, la empresa de capital privado Zhejiang Petrochemical (ZPC) optó por no programar ningún envío de productos petrolíferos durante esta semana.
China posee la mayor capacidad de refino del mundo, pero sus volúmenes de exportación de combustible suelen situarse por debajo de los de India y Corea del Sur entre los procesadores asiáticos. La propia demanda interna del país se come buena parte de los productos que tratan las enormes refinerías chinas. No está claro si Pekín volverá a autorizar las exportaciones de las refinerías una vez finalicen las vacaciones el 7 de octubre, señalaron las fuentes, añadiendo que la decisión podría depender de las reservas internas de combustible y del volumen de producción de las refinerías.
Con todo, el mercado parece estar anticipando una mayor crisis de combustibles a medida que la demanda se mantiene sólida, los inventarios escasean y la producción no muestra visos de recuperarse en la medida necesaria para paliar el déficit energético. No solo suben los futuros de Brent o West Texas (las dos referencias de petróleo más importante), suben también el gas natural o los futuros de gasolina. Un nuevo invierno energético parece estar a la vuelta de la esquina.
eleconomista.es




