Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
La política contracíclica es una constante para combatir la desaceleración del crecimiento en la historia económica. El Plan Marshall de la postguerra —el primero con las ideas del británico Maynard Keynes— superó en resultados al New Deal (1933) para salir de la Gran Depresión de 1929. En el Perú, en el siglo XXI, lograron su cometido los exministros Luis Carranza (2009) y José Arista (2024), todo lo contrario de lo que sucedió con “Impulso Perú” de Kurt Burneo y “Punche Perú” de Alex Contreras, que no consiguieron evitar la recesión del 2023.
Esta vez, Keiko Fujimori, escoltada por el ministro de Economía, Elmer Cuba, lanzó un “paquete contracíclico” para contrarrestar el Fenómeno de El Niño (FEN), la subida del petróleo y el alza de las tasas de interés, que ascenderá a “S/ 18.000 millones adicionales para el próximo año (1,3 % del PBI), modificando las reglas fiscales” (22/10/26). A su turno, el titular del MEF precisó que “se aumentará la regla del déficit fiscal del 2027 de -1,4 % a -2,4 % y la meta de déficit del 2028 de -1 % del PBI, que recién se cumpliría en el 2031” (22/10/26).
La primera medida son bonos durante cinco meses por una suma de S/ 2.500 millones para familias vulnerables: en el sur, por la sequía, “a los que pierdan su ganado o cosecha” y “a los que puedan verse afectados por los desbordes de los ríos”; asimismo, un bono en diciembre a 800 mil pensionistas de la ONP. El ministro agregó: “La pandemia nos enseñó a focalizar para evitar dos tipos de errores: que la gente que no debe recibir recibe y, a la inversa, la gente que debería recibir no recibe”. Los bonos superarían en cada caso los S/ 200 (23/10/26).
El segundo grupo es el mantenimiento de colegios, centros de salud, comisarías y carreteras “que son intensivos en mano de obra… para evitar el deterioro de estos bienes de capital… Es mucho más caro volver a hacer una carretera, escuela o comisaría. Otra ventaja es que es un desembolso descentralizado”. Serían S/ 2.000 millones con el propósito de generar empleo rápidamente.
El tercero es la finalización de obras públicas y el fortalecimiento de la vivienda popular. Una suma de S/ 13.000 millones se destinará a infraestructura. De ese monto, S/ 6.000 millones financiarán proyectos educativos y S/ 7.000 millones, la culminación de obras paralizadas que cuenten con un avance mayor al 50 %. Se priorizarán alrededor de 250 obras. Se utilizarán saldos de obras por impuestos: “escogiendo las que se encuentren a punto de concluir”. Y, finalmente, se activarán los programas de viviendas populares, Fondo MiVivienda y Techo Propio, que se encuentren listos para ser activados: “En los últimos 10 años han sido programas muy volátiles. Había años en que se comenzaba con US$ 200 millones y luego cero. Hay que dar certeza a los desarrolladores”.
Por último, el cuarto grupo de medidas es la inyección de liquidez, que se divide en el aplazamiento de obligaciones tributarias para sectores afectados. “Todos los años, el impuesto a la renta se va pagando por adelantado cada mes para regularizar a fin de año; no tiene sentido cobrar por adelantado a empresas que están con problemas recesivos, por ejemplo, la pesca. El segundo bloque tiene que ver con liberar los saldos de detracciones del Banco de la Nación, devolviendo liquidez a los privados que están sin operación y cuentan con recursos retenidos; y, por último, un mecanismo de garantías para créditos a las mypes a través del ‘Fondo Crecer’ y S/ 500 millones en bonos de subsidios a los combustibles”.
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