En el marco del Día del Trabajo, el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan) alerta que, si bien el desempleo muestra señales de estabilidad tras la pandemia de la COVID-19, persisten desafíos estructurales en el mercado laboral, especialmente en la inserción juvenil y la calidad del empleo.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa de desempleo en el Perú se situó en 4,7 % de la PEA entre 2023 y 2024. Si bien este indicador es significativamente menor al pico del 7,4 % registrado en 2020, todavía se encuentra por encima del 3,4 % observado en 2019, lo que evidencia que el país aún no logra retornar plenamente a las condiciones previas a la pandemia de la COVID-19.
En 2024, el desempleo urbano afectó a cerca de 836,7 mil personas. Si bien esta cifra representa una mejora frente a los 1 153,2 mil desocupados de 2020, el indicador aún se sitúa por encima de los niveles de 2019 (671,3 mil personas). En términos porcentuales, ello implica una disminución cercana al 29,9 % frente al pico de la pandemia, pero un nivel aún alrededor del 20,0 % superior al periodo previo a la emergencia sanitaria. En contraste, el desempleo rural mantiene cifras menores, aunque significativas, alcanzando los 55,9 mil desempleados al cierre del 2024.
Uno de los principales focos de atención es el desempleo juvenil urbano. En 2024, la tasa de desempleo urbano total se ubicó en un 13,9 %, mientras los adultos de 25 a 44 años registraron un 4,6 % en 2024. Esta diferencia evidencia que la inserción laboral juvenil sigue siendo un desafío estructural, asociado a mayores barreras de acceso al empleo, limitaciones en la experiencia laboral y desigualdades en las oportunidades de capacitación.
El análisis también pone atención en los llamados “ninis”, jóvenes que no estudian ni trabajan. En 2024, este grupo representó un 17,4 % de la población joven a nivel nacional. No obstante, esta última cifra sigue siendo 0,5 puntos porcentuales superior a la registrada en 2009 y menor a la registrada en 2020 (26,6 %), lo que indica que, pese a la recuperación, el país no ha logrado reducir de manera sostenida la proporción de jóvenes desconectados de la educación y el trabajo.
Por otro lado, la brecha de género es alarmante en este segmento. En 2024, el 23,3 % de mujeres jóvenes de 15 a 29 años no estudiaba ni trabajaba, frente al 11,6 % de hombres jóvenes. La diferencia de 11,7 puntos porcentuales muestra que la incidencia en mujeres prácticamente duplica la registrada en hombres, lo que exige políticas que consideren barreras asociadas al cuidado, la continuidad educativa y el acceso a empleos de calidad.
A nivel territorial también se evidencia desigualdades. Entre los años 2009 y 2024, departamentos como San Martín (-9,4 p.p.), Piura (-6,4 p.p.) y Loreto (-3,4 p.p.) lograron reducir la proporción de jóvenes de 15 a 29 años que no estudian ni trabajan. Por el contrario, regiones como Huánuco (+7,0 p.p.), Puno (+6,2 p.p.), Tumbes (+4,4 p.p.) y Tacna (+3,6 p.p.) registraron incrementos acumulados, lo que evidencia que la transición entre educación y empleo no avanza al mismo ritmo en todo el territorio.
En el ámbito internacional, la OIT proyecta a nivel mundial que la proporción de jóvenes “ninis» continúe disminuyendo, situándose alrededor del 20,4 % en 2026 en contraste al 20,9 % registrado en 2022. En América, la proporción proyectada es menor que el promedio global, situándose cerca del 16,9 % en 2026 respecto al 17,5 % en 2022.
Frente a este panorama, el Ceplan advierte que el reto ya no es solo generar empleo, sino crear oportunidades laborales sostenibles, inclusivas y de calidad. Esto implica fortalecer la formación técnica y la reconversión laboral alineadas con la demanda productiva; mejorar los servicios de empleo y la transición de la educación al trabajo; reducir la informalidad y ampliar la protección social; e impulsar sectores emergentes con potencial de empleo, como la economía digital, verde y de cuidados.
En el Perú, el trabajo no solo debe ser una fuente de ingreso, sino una oportunidad real de desarrollo. El reto es avanzar hacia un mercado laboral que permita construir un futuro con dignidad, estabilidad y oportunidades reales para la población.
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