Por César Gutiérrez
Ha resultado un fracaso el concurso del fetiche CTO, que se venía promocionando desde el 2024. Conceptualmente un CTO es un transformador organizacional, que no sería solución alguna para Petroperú en estos momentos por 3 razones:
1) La prioridad es saber como se cubrirán los egresos con ingresos insuficientes aún con Refinería Talara funcionando óptimamente,
2) Que estamos a 7 meses de cambio de gobierno donde nadie garantiza que el nuevo gobierno respetará una nueva estructura organizacional, y
3) Ningún profesional del mercado se va animar a hacerse cargo de un puesto gerencial en una empresa estatal con un gobierno de 7 meses de vida.
Los más entusiastas se han convencido ilusamente que un CTO puede manejar la empresa haciendo una analogía fuera de lugar, con el PMO de los Panamericanos. Una cosa es gestionar una petrolera y otra construir infraestructura dándole liberalidad absoluta al PMO.
La gestión de una petrolera es una tarea especializada en cada una de las actividades:
a) Compra de crudo y combustibles en mercado de futuros, contratando cobertura de riesgo de precios
b) Gestión de almacenamiento de combustibles
c) Gestión operativa de refinerías: Talara, Iquitos y Concháni
d) Gestión de Oleoducto
e) Contratación de cabotajes
f) Gestión comercial de mayoristas y de venta a estaciones
g) Gestión financiera
Un CTO se llenaría de subcontrataciones e incrementaría costos.
EL FRACASO DEL CONCURSO DE PETROPERÚ
La primera duda que tendría cualquier empresa es si le van a pagar por sus servicios, viendo que Petroperú tiene deudas con proveedores.
Un segundo punto era el tiempo que dieron para presentar propuestas fue muy corto.
Un tercer un punto era si en 7 meses era poco tiempo para hacer cambios organizacionales.




