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China quiere hacerse con el control de las comunicaciones en América Latina mediante un nuevo cable submarino

cable submarino
El control de esta infraestructura es clave para la gobernanza digital y la privacidad de los datos en la región

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En un mundo cada vez más digital, el control de las infraestructuras críticas que sustentan la economía digital global es clave. Es por ello que las potencias mundiales, junto a las empresas más grandes del mundo están invirtiendo miles de millones en la construcción de autopistas digitales mediante cables submarinos.

Los cables submarinos de internet son infraestructuras de telecomunicaciones hechas de fibra óptica que se instalan en el fondo del mar y sirven para conectar diferentes partes del mundo y permitir las comunicaciones globales, ya que posibilitan la transferencia de datos a través de largas distancias bajo el agua.

Estos cables son esenciales para el funcionamiento de Internet y para la transmisión de grandes cantidades de datos a alta velocidad entre continentes y son utilizados en todo tipo de actividades en la red, desde mandar la señal en una videollamada, en el proceso de pago de un producto o ver un vídeo en Instagram.

Por esa razón, China se ha lanzado de lleno, y aunque apenas se haya anunciado, ha llegado a un acuerdo con Chile para impulsar el proyecto «Chile–China Express» conectando Chile con Hong Kong, con intención de fortalecer la conectividad con Asia. El problema de este proyecto es la falta de transparencia que está teniendo, debido a que no hay información pública sobre él, ni detalles, cronogramas ni presupuestos.

Esto ha aumentado la alerta internacional, sobre todo desde EEUU, debido a la presencia del Gobierno Chino sobre toda actividad que cualquier empresa nacional tenga, en lo que se refiere a la entrega y auditoría de todo tipo de datos a los servicios de inteligencia, incluso en los proyectos fuera del territorio.

Como decíamos, controlar esta infraestructura se ha convertido en un poder geopolítico, ya que esto tiene consecuencias directas sobre la gobernanza digital y la privacidad de toda la información que se transporte por estos cables que no tiene por qué ser solo de Chile, sino que podría afectar a los datos de cualquier país de América Latina.

El desarrollo de cables submarinos es una pieza estratégica para el futuro económico y tecnológico, pero también un campo donde convergen intereses comerciales, tecnológicos y geopolíticos, y China ha dado un importante paso para asegurarse su presencia en un punto cada vez más clave.

eleconomista.es