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Hall y Woodford ganan el Nobel de Economía por la revolución de escuchar a hogares y empresas para guiar las políticas de estabilidad

nobel economia 2026

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  • Su innovación fue construir modelos económicos sobre una base microeconómica, no sobre meras estadísticas
  • Demostraron cómo las decisiones de cada hogar y empresa influyen en variables como la inflación o el consumo

La Real Academia Sueca de Ciencias ha decidido otorgar el Premio del Banco Central de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel de 2026 a Robert E. Hall y Michael Woodford «por los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica».

Los trabajos de ambos autores han demostrado cómo se podían adaptar los modelos económicos para revitalizar la política de estabilización. En lugar de basarlos en relaciones estadísticas entre variables macroeconómicas, como la inflación, la producción y el consumo, optaron por construirlos sobre una base microeconómica. Esto implica comprender cómo el conjunto de los hogares y las empresas individuales influye en la economía a través de sus acciones.

Los galardonados, que recibirán 12 millones de coronas suecas (1,2 millones al cambio), son estadounidenses y trabajan en instituciones de ese país. Hall (Palo Alto, 1943) enseña en la Universidad de Stanford y Woodford (Chicopee, 1955) en la de Stanford.

El Nobel de Economía no forma parte del legado de Alfred Nobel, ya que fue establecido en 1968 por el Riksbanken, el banco central sueco, coincidiendo con el 300 aniversario de la entidad, aunque es otorgado desde entonces por la Real Academia Sueca de Ciencias según los mismos principios que los Premios Nobel otorgados desde 1901.

Un cambio en las políticas de estabilización

Los méritos de los galardonados se enmarcan en una transformación de las políticas de estabilización económica. Desde los tiempos de John Maynard Keynes, durante las recesiones, se estimula la economía reduciendo los tipos de interés y aumentando el déficit presupuestario, mientras que, para frenar una economía en auge, se debe hacer lo contrario.

Sin embargo, durante las crisis del petróleo de la década de 1970, parecía que los modelos keynesianos que rigen cuándo y cómo deben aplicarse las medidas ya no funcionaban. No redujeron el desempleo, sino que, por el contrario, provocaron una inflación descontrolada. Occidente vivió una década de bajo crecimiento, alto desempleo y elevada inflación. Muchas personas creían que la política de estabilización había hecho más daño que bien y que debía abandonarse.

El paradigma propuesto por Hall y Woodford cambia el enfoque macro por el microeconómico. En sus respectivos trabajos plantearon que los hogares y las empresas adoptan una perspectiva de futuro a la hora de tomar decisiones sobre el ahorro o los precios de los productos. Cuando los gobiernos y los bancos centrales comunican sus planes de política económica, pueden influir en esta visión del futuro y orientar la economía en la dirección correcta.

El galardón reconoce que desde su introducción, los nuevos modelos han resultado de gran ayuda para hacer frente a las crisis económicas que nos han afectado. «El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo. Gracias a ellos, estamos mejor preparados para hacer frente a las perturbaciones económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el nivel de consumo de los hogares», según John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas.

eleconomista.es