5 Oct 2026 01:25 h
Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
La diplomacia del Panda, que practica la República Popular China, es una de las herramientas del llamado “poder blando” (influencia cultural y política sobre otros países) —según teoriza el internacionalista Josep Nye (2004)— que, simbolizando la armonía de los opuestos, el Yin y el Yang, expresa un mensaje de paz y amistad. El envío o el retiro de ellos suele reflejar el estado de las relaciones internacionales y, cuando surgen tensiones, Pekín suele optar porque los pandas regresen a su tierra natal. En cambio, el “poder duro” se expresa con amenazas, sanciones, bloqueos o guerras, olvidando que la seducción es más efectiva que la coacción.
La “Diplomacia del Panda” la inició la emperatriz Wu Zetian de la Dinastía Tang (618-907) al regalar una pareja de osos pandas al emperador japonés Tenmu (685 d. C.). Siglos después, durante la segunda guerra sino-japonesa, Soong Mei-ling (esposa de Chiang Kai-shek) entregó otra pareja a los EE. UU. como agradecimiento por su ayuda (9/11/1941). A su turno, Mao Tse-Tung regaló a Nikita Khrushchev, jefe de gobierno de la URSS, a Ping Ping y Qi Qi (18/5/1957). No obstante, más publicitadas fueron Ling-Ling y Hsing-Hsing al llegar al Zoológico de Washington, tras la visita de Richard Nixon a China (16/4/1972).
En 1984, se varió la condición de regalo por darlos en un préstamo vinculado a la investigación y conservación, siendo la primera pareja la que otorgó Deng Xiaoping a Los Ángeles (1984) y la última: Ping Ping y Fu Shuang al zoológico de Atlanta, luego de la visita oficial de Xi Jinping a EE. UU. (22/9/26). A la fecha, 16 países han recibido pandas, siendo México el único país en Latinoamérica. Existen 1.900 pandas en libertad y cientos en centros de conservación.
En cambio, el segundo Gobierno de Donald Trump se estrenó con el palo y la zanahoria, que son la base del llamado “poder duro” (hard power) —descrito por Nye—, con Latinoamérica. El palo, al desconocer los Tratados de Libre Comercio, colocando un arancel de 10% a las exportaciones (Día de la Liberación 2/4/25) que luego se convirtió en 12.5%, al que siguió la zanahoria del “Escudo de las Américas” (una actualización del TIAR), para continuar con el palo de “La Diplomacia de las Visas”. El Tío Sam viene anulando las visas de turistas a extranjeros y sus familias “que socaven gobiernos democráticamente elegidos mediante corrupción o actividades relacionadas con el narcotráfico” dentro del marco del Escudo de las Américas (28/9/26). Los antecedentes son: la ley McCarran-Walter (1952), que priorizó la entrada de europeos y prohibió el ingreso de “subversivos” durante la Guerra Fría; el registro para inmigrantes de países musulmanes tras el 11-S y la tercera versión del veto migratorio durante el primer gobierno de Donald Trump (24/9/17).
Se han retirado visas a: 21 bolivianos, entre ellos el exministro de Justicia Iván Lima y el Fiscal General Roger Mariaca; tres chilenos, el exministro de Transporte Juan Carlos Muñoz del gobierno de Borik y dos funcionarios por autorizar un cable submarino entre Valparaíso y Hong Kong; tres colombianos, entre los que se cuenta al expresidente Gustavo Petro; dos ecuatorianos y al juez peruano Juan Carlos Núñez Matos, por la sentencia en primera instancia que exime a COSCO Shipping Ports Chancay de la regulación de Ositran. El incontinente embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, señaló en X: “¡Ahora sí eres popular! Espero que valió la pena…”. Luego: “El Escudo de las Américas no son solo palabras. Dijimos que actuaríamos contra la corrupción que debilita nuestras democracias. Estamos cumpliendo con el Perú” (28/9/26). Sin comentarios.
Expreso

Rafael Hidalgo

