En un lenguaje ininteligible, publicado en los diarios Gestión y El Comercio, un comunicado mal redactado, en conjunto de las empresas Siderperú, Aceros Arequipa, Celima y Cerámica San Lorenzo, titulado «Facultades para promover la inversión, con respeto a la ley», el cual señala: «Estamos de acuerdo en que simplificar procedimientos y eliminar barreras puede dinamizar proyectos y contribuir al avance del Perú… es importante garantizar que las eventuales medidas que se aprueben, en el marco de las facultades legislativas o en otros proyectos normativos, contribuyan a fortalecer el desarrollo y la competitividad, sin convertirse en una vía para regularizar incumplimientos pasados ni beneficiar a quienes no cumplieron la norman vigente… El país necesita reformas que faciliten el desarrollo y garanticen que invertir en el Perú implica cumplir las reglas desde el inicio y competir en igualdad de condiciones».
El comunicado es un poco confuso, pero pareciera que pide el Congreso apruebe las facultades legislativas para la simplificación administrativa y eliminación de barreras burocráticas, pero pidiendo la opinión de especialistas en los sectores siderúrgicos y de cerámicos, nos enteramos que estas empresas están muy preocupadas de las inversiones chinas. Una de ellas nos dijo que: «No quieren que las empresas chinas tengan bandera libre», porque han abusado en la construcción de sus plantas, construyendo muchas veces, sin permisos municipales y ambientales, y son una seria competencia para las empresas establecidas en Perú. Siderperú es filial de la brasilera Gerdau, Cerámica San Lorenzo es filial de la mexicana Grupo Lamosa y Celima y Aceros Arequipa, son de capitales nacionales.

Comunicado publicado en los diarios Gestión y El Comercio
Curiosamente, estas empresas se sienten acosadas por la competencia china, que han ingresado al país los últimos años. Así tenemos la empresa Acero Lima Shenglong, que construyó una planta siderúrgica para la producción de alambres, láminas y barras de acero, ubicado en Chilca (Cañete, Lima) sin permiso ambiental. Esta planta tiene capacidad de 700 mil toneladas de acero al año, mientras la planta de Chimbote de Siderperú tiene una capacidad de 750 mil toneladas de acero y la planta de Pisco de Aceros Arequipa, tiene una capacidad de 1,2 millones de toneladas de acero.
Además, tenemos que Aceros Arequipa solicitó a Indecopi medidas antidumping contra productos de acero importados de China: alambrón de acero y tubos soldados de acero al carbono laminado en caliente (LAC), la cual fue impuesta por Indecopi.
Por otra parte, tanto Celima como Cerámica San Lorenzo tienen que competir en el mercado peruano con Porcelanato Latino SAC – Porcelatino, que pertenece al grupo Wang Kang, que levantó una planta con inversión de US$40 millones, ubicada en Chilca, donde se encuentra Acero Shenglong. Fuentes del sector dicen que Porcelatino es la segunda empresa del sector, casi compartiendo ese puesto con Celima y ambas, lejos de San Lorenzo.
La planta de Porcelatino tiene una capacidad de producción de 36 millones m²/año, similar a la planta de Celima en la capital y superior a los 22 millones m²/año de la planta de Lurín (Lima) de Cerámica San Lorenzo.
Otra empresa china de cerámicas es Tengda Perú Cerámica, que estaba construyendo su planta en Salas-Guadalupe, valle de Villacurí (Ica), con inversión de US$10 millones. El Congreso investigó si el amigo del entonces presidente José Jerí, el ciudadano chino Zhihua Yang, era lobista de Tengda, empresa que enfrentaba un problema en Ica por la presunta perforación de pozos sin permiso, pues la planta está en una zona agrícola con restricciones y preocupaciones por la disponibilidad de agua.
Por un lado, las empresas firmantes del comunicado piden que se aprueben las facultades legislativas pero por otro, que estas no sirvan para que capitales chinos construyan plantas sin permisos, como presuntamente hicieron Acero Shenglong y Tengda.



