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El perro sin pelo peruano tuvo un papel clave en rituales funerarios Wari (Huarmey).

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Osamenta del cranéo.

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Encuentran restos de cerca de veinte perros sin pelo peruanos en contextos funerarios de más de 1.200 años de antigüedad en el complejo arqueológico Castillo de Huarmey.

Los secretos de la cultura Wari continúan emergiendo en Huarmey. Un reciente hallazgo arqueológico en el complejo Castillo de Huarmey ha revelado nuevas evidencias del perro sin pelo peruano en los rituales funerarios del antiguo Perú.

La investigación realizada por el Proyecto de Investigación Arqueológica Castillo de Huarmey con el respaldo de Antamina, permitió identificar más de 340 restos óseos pertenecientes a cerca de veinte ejemplares de esta raza canina peruana, considerada actualmente Patrimonio Cultural de la Nación.

PERRO
Tras más de 14 años de investigación, se identificaron más de 340 restos óseos de cerca de veinte perros sin pelo peruanos.

Entre los descubrimientos más llamativos figura un cráneo naturalmente momificado que conservaba fragmentos de piel y orejas, una evidencia excepcional para los especialistas. Algunos de los restos presentaban rastros de cinabrio rojo, un mineral empleado en ceremonias funerarias de los Andes prehispánicos, lo que refuerza la hipótesis de que estos animales desempeñaron un papel simbólico dentro de las prácticas mortuorias Wari.

LA RELACIÓN CON LOS ANIMALES 

Según los investigadores, los perros habrían acompañado a los difuntos en su tránsito hacia el más allá o actuado como figuras vinculadas al mundo espiritual. Estas interpretaciones cobran especial relevancia debido a que la cultura Wari, que se desarrolló entre los siglos VII y XIII, no dejó registros escritos que permitan conocer directamente sus creencias y costumbres.

El equipo científico es liderado por el arqueólogo polaco Miłosz Giersz, responsable de uno de los hallazgos más importantes de las últimas décadas en el Perú: la tumba de élite Wari descubierta en Castillo de Huarmey en 2012. Los nuevos hallazgos amplían el conocimiento sobre la presencia de esta civilización en la costa central peruana y su compleja relación con los animales. Los especialistas destacan que el estudio de estos restos abre nuevas líneas de investigación sobre el papel de los perros en las sociedades prehispánicas andinas y su posible participación en ceremonias religiosas y funerarias.

La importancia del descubrimiento ha trascendido las fronteras peruanas. Recientemente, los avances de la investigación fueron difundidos por la revista National Geographic, otorgando visibilidad internacional a Castillo de Huarmey y consolidando su posición como uno de los sitios arqueológicos más relevantes del continente.

Para Minera Antamina, que respalda el proyecto desde hace más de una década, la conservación y difusión del patrimonio cultural contribuye al fortalecimiento de la identidad local y al desarrollo sostenible de las comunidades vinculadas a este legado histórico.

Con cada nuevo hallazgo, Castillo de Huarmey continúa ofreciendo piezas fundamentales para reconstruir la historia del antiguo Perú y comprender mejor las creencias, rituales y formas de vida de la cultura Wari, una de las grandes civilizaciones preincaicas de los Andes.