Dos grandes cañones de bronce presiden la entrada principal del Emirates Stadium de Londres, donde este martes (21.00, Movistar+) Arsenal y Atlético de Madrid se juegan el pase a la final de la Champions League. Las simbólicas piezas de artillería que son la seña de identidad del club londinense han envejecido mejor que un coliseo que fue vanguardia cuando fue inaugurado en 2006 como relevo del entrañable Highbury Park.
El 1-1 firmado en el partido de ida ha puesto a Diego Pablo Simeone y a Mikel Arteta bajo la tesitura de decidir si abrirán fuego de manera descarada desde el principio o diseñarán una partida de ajedrez hasta que alguno decida romper el tablero apurado por el resultado. El partido del Metropolitano, jugado un día después del tiroteo al que se sometieron el PSG y el Bayern (5-4), fue comparado sin remedio con la bacanal de juego ofensivo y goles que se vivió en el Parque de los Príncipes de París.
Simeone se presentó en la sala de prensa del Emirates distendido. Destilaba tranquilidad ante la presión de sus hinchas y hasta de sus jugadores para ser ambiciosos en su intento por ganar la eliminatoria. Para el Atlético, imponerse supondría su cuarta final de la Copa de Europa. Para el Arsenal, la segunda.
Al término del encuentro en Madrid, los jugadores del Atlético manifestaron que el camino para presentarse en la final de Budapest del próximo 30 de mayo estaba más en la versión ofrecida en la primera media hora del segundo tiempo que en el partido pizarrero que se vio en la primera mitad. “En la segunda parte jugamos mejor. A nivel de intensidad también. Es la forma de seguir y así lo haremos en la vuelta, será un partido bonito”, se atrevió a pronosticar Antoine Griezmann, que disputará el que puede ser su último o penúltimo partido en competición europea como rojiblanco. El atacante francés incidió ayer sobre ello: “Ojalá podamos mantener la actitud y la presión que hicimos en la segunda parte en el Metropolitano. La línea del segundo tiempo, con algún gol más, es el objetivo”.
“Ellos son muy físicos, pero sabemos que si jugamos a este nivel podemos pasar”, concluyó el capitán Koke en referencia a esa segunda mitad en la que el Atlético logró encajonar al Arsenal. Marcos Llorente también visualizó la cita de esta noche incluso con la necesidad de mejorar lo que se vio en la segunda parte del encuentro de ida: “Tenemos que subir la agresividad y buscar más el mano a mano en los metros finales, que es lo que te da la vida”. Oblak también fue de la misma opinión y, además, añadió un matiz de experiencias anteriores en las que el Atlético fue eliminado por tratar de defender la renta obtenida en la ida: “A veces, cuando también vas con una ventaja a jugar a algún campo, luego es complicado”. El esloveno vivió cómo en 2019 la Juventus remontó el 2-0 que los rojiblancos lograron en Madrid.
Simeone suele decir que plantea los partidos según lo que le piden sus jugadores. Esta vez es indudable que le están sugiriendo un plan que les permita repetir la segunda parte del Metropolitano. “Si es así de fácil, yo les diré que la repitan”, bromeó el técnico argentino. El Cholo debe decidir si intentar clonar la segunda parte del Metropolitano también le supone repetir el once que la disputó. Eso supondría dejar a Giuliano en el banquillo para que Le Normand forme pareja con Hancko en el centro de la defensa y Llorente ocupe la banda derecha por delante de Pubill. Julián Alvarez dio señales durante el entrenamiento de estar disponible.
En el púlpito de la sala de prensa se vio a ese Simeone que parece estar en paz y en su karma. Y hasta tuvo cierta flema británica para encajar la pregunta sobre su costumbre de cambiar de hotel cuando visita una ciudad en la que perdió el último partido. “Los hoteles están ahora más baratos que en octubre”. En otras ocasiones ha tenido respuestas más ásperas a preguntas similares. Menos dicharachero que Simeone estuvo Arteta. Se le apreció la presión por ganar al menos uno de los dos títulos, Premier y Champions, a los que opta el Arsenal. En la noche del lunes, en los pubs céntricos de Londres los goles del Everton que acercan al equipo de Arteta al título liguero se celebraban cpn fervor por los aficionados gunners. “Lo único que tengo en la cabeza es acabar de preparar el partido y que salgamos ahí fuera como bestias”, dijo. Su hinchada no le perdonaría una derrota sin arriesgar más que en Madrid.
Ladislao J. Moñino, El País



