La evolución de los precios del petróleo vuelve a encender las alarmas sobre el crecimiento de la economía mundial; especialmente, tras un nuevo informe de Oxford Economics que advierte que, si el precio del crudo vuelve a niveles extremos durante un periodo prolongado, el impacto sobre la actividad económica global podría ser significativo y llevar incluso a una recesión leve en algunas economías desarrolladas.
El documento plantea que el punto de quiebre podría aparecer si el precio del petróleo se ubica en torno a los US$140 por barril durante dos meses consecutivos. Según el análisis, ese nivel, sumado a otros factores derivados del conflicto en Medio Oriente, sería suficiente para empujar “partes de la economía mundial hacia una recesión leve”.
En este sentido, los analistas explican que el impacto se amplificaría por una combinación de efectos secundarios que incluyen un endurecimiento de las condiciones financieras, disrupciones en las cadenas de suministro y un deterioro de la confianza de consumidores y empresas frente al panorama económico internacional.
De acuerdo con las simulaciones realizadas con el Global Economic Model (GEM) de la firma, el impacto de un shock petrolero podría traducirse en una reducción del producto interno bruto global cercana a 0,7% hacia finales de 2026. Ese escenario representaría una desaceleración relevante frente a las proyecciones actuales de crecimiento de la economía mundial.
El análisis también anticipa efectos diferenciados entre regiones y cuenta que en el peor escenario, la eurozona, el Reino Unido y Japón experimentarían contracciones económicas leves, mientras que Estados Unidos se acercaría a una fase de estancamiento con aumentos en el desempleo. En ese contexto, la economía estadounidense estaría “flirting with, but not in, a recession”, es decir, bordeando una recesión sin necesariamente entrar en ella.
Además del impacto en el crecimiento, el repunte del petróleo volvería a presionar la inflación global. El informe estima que, bajo ese escenario extremo, la inflación mundial podría alcanzar un promedio de 5,1% durante el año, con un pico cercano a 5,8%. Aun así, la firma aclara que este nivel seguiría siendo inferior al máximo de 8,9% registrado tras el choque energético generado por la invasión rusa a Ucrania.
Los precios de la energía
El encarecimiento de la energía también tendría efectos directos sobre el consumo. El aumento del precio del crudo elevaría los costos de transporte y de producción, lo que terminaría trasladándose a los precios de alimentos y bienes básicos. En consecuencia, el ingreso disponible real de los hogares se vería reducido, afectando uno de los principales motores del crecimiento global.
El informe advierte igualmente que el shock petrolero podría tener repercusiones en los mercados financieros. Durante episodios de fuerte volatilidad en el precio del petróleo, las condiciones financieras tienden a endurecerse y los diferenciales de deuda corporativa suelen ampliarse, lo que afecta la inversión empresarial y aumenta la presión sobre las economías más expuestas al ciclo energético.
Otro canal de transmisión relevante sería la reacción de los bancos centrales; ya que si la inflación vuelve a repuntar por el encarecimiento de la energía, las autoridades monetarias podrían verse obligadas a adoptar una postura más restrictiva. En ese escenario, instituciones como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo podrían incluso reabrir el debate sobre nuevos aumentos en las tasas de interés.
Sin embargo, Oxford Economics también plantea un escenario menos severo; en el que si el petróleo se ubica cerca de los US$100 por barril durante un periodo similar, el impacto sobre la economía global sería mucho más moderado. En ese caso, el crecimiento mundial se debilitaría ligeramente frente a las proyecciones actuales, pero se evitaría una recesión generalizada.
La trayectoria final dependerá, en buena medida, de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de la normalización del tráfico energético en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas.
Para los analistas, la rapidez con la que se restablezcan los flujos energéticos será clave para determinar si el choque petrolero se convierte en una amenaza mayor para la economía global o en un episodio transitorio de volatilidad.
Daniel Hernández Naranjo, portafolio.co




