Cuatro décadas de vida no es para cualquiera. Soplar las velas de los 40 tampoco. Y es que a partir de esta edad, el cuerpo experimenta cambios naturales muy significativos, incluyendo una ralentización del metabolismo y el inicio de la pérdida de masa muscular.
Asimismo, se reduce la producción de colágeno, afectando a la piel, y disminuye la densidad ósea. Ante este panorama -y sobre todo para frenar estos efectos a corto y largo plazo- los expertos recomiendan hacer ejercicio habitualmente y seguir una dieta controlada para mantener la salud y el peso.
En profundidad
«Con la bajada de estrógenos, se pierde masa muscular, baja la densidad ósea, aumenta la resistencia a la insulina y hay una redistribución de la grasa hacia el abdomen«, ha manifestado de manera contundente el entrenador David Piñeiro en ‘InStyle‘.
Ahora bien, no es recomendable hacerlo con la máxima intensidad. Y es que son numerosas las personas que adoptan el enfoque tradicional de ‘empezar muy fuerte’, pero en mujeres en menopausia esto suele ser contraproducente tanto a corto como a largo plazo.
Más detalles
Para el experto, la clave es «aceptar que tu cuerpo ya no responde como a los 30, y eso no es un fracaso«. El cambio secreto en la mentalidad debe ser entender que necesitamos colaborar con nuestro cuerpo, siendo el ejercicio un recurso valioso de longevidad y regulación.
Durante las primeras tres/cuatro semanas, el especialista ha aconsejado poner el foco en fuerza suave y técnica, utilizando el peso corporal o cargas ligeras. Incluso realizar ejercicios de cardio de baja intensidad y dedicar tiempo a la movilidad, a la respiración y los estiramientos.
A tener en cuenta
A su juicio, una semana de entrenamiento equilibrado debe combinar fuerza, cardio y movilidad con descansos adecuados. Para entenderlo mejor, ha puesto un ejemplo: 2-3 días de fuerza de 30 a 45 minutos, 1-2 días de cardio suave, 1-2 sesiones de movilidad o estiramientos y al menos dos días de descanso.
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