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Cuando la ideología pesa más que el bolsillo: los estadounidenses evalúan la economía en función de quien gobierna y no de lo bien o mal que les va

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  • En promedio, los ciudadanos desaprueban las políticas de Trump
  • Pero los republicanos cierran filas en torno a su presidente
  • La división entre ambos partidos alcanza niveles históricos
EEUU division
iStock.

La brecha insalvable entre los estadounidenses ha llegado a algo tan «racional» como el bolsillo. Los ciudadanos del país más rico del mundo tienen una opinión muy distinta de cómo va la economía en función de quien gobierna. Esta tendencia demoscópica no es nueva, pero en EEUU se ha acrecentado a niveles históricos en los últimos años. Mientras que una inmensa mayoría de republicanos apoyan a pies juntillas la doctrina económica de Donald Trump, los demócratas muestran un rechazo absoluto, según muestran las encuestas del Pew Research, uno de los centros de investigación social más reputados del planeta.

La síntesis de la polarización política se pueden resumir en cuatro gráficos que muestran el contraste entre lo que opinan unos y otros sobre las diferentes recetas económicas de Trump. Particularmente, la división en torno a los aranceles suscita la mayor diferenciación entre votantes.

Dime a quién votas…

A lo largo del primer año de mandato de Trump en la Casa Blanca, el republicano ha formalizado una política arancelaria muy agresiva. El presidente prometió que estos impuestos sobre las importaciones serían pagados por las empresas extranjeras y favorecerían la reindustrialización. Nunca explicó cómo lo haría; pero la realidad ha mostrado lo contrario: una investigación del Instituto Kiel muestra que el 96% del aumento de los aranceles ha recaído en los estadounidenses, tanto en los márgenes empresariales como en el consumidor con precios finales más altos.

Esta situación llevó al Pew Research a preguntar sobre su opinión en torno a la política comercial de Trump. Aunque el 60% de los ciudadanos estadounidenses desaprueba el incremento de aranceles, las diferencias entre partidos son notorias. Mientras que el 93% de los demócratas rechaza la subida de tasas aduaneras, con un 70% marcando una desaprobación completa, el 71% de los republicanos se muestra favorable a la política comercial de Trump.https://flo.uri.sh/visualisation/27566175/embed

Al ser preguntados sobre cómo impactarán los aranceles tanto en la economía nacional como en el bolsillo de sus propias familias, la división vuelve a ser latente entre unos y grupos. En promedio, la mayoría de los estadounidenses piensan que los impuestos de Trump afectarán negativamente tanto al país en conjunto (51%) como a su economía doméstica.

Estas cifras de rechazo aumentan hasta el 84% entre los demócratas. Entre los republicanos hay mayor división: el 49% creen que beneficiará al país y el 36%, a su propio bolsillo. Sin embargo, un porcentaje considerable de conservadores (entre el 34% y el 43%) piensa que tendrá tanto efectos positivos y negativos, lo que muestra cierta reticencia a la política comercial de Trump.

… y te diré en qué crees

Esta tendencia de valorar la economía basándose en preferencias ideológicas y no en un análisis crítico de la realidad es un fenómeno que se replica en la mayoría de los países, incluida España. En el caso de EEUU, al final del mandato de Barack Obama, casi la mitad de los demócratas valoraban positivamente la economía mientras que un 18% de los republicanos y un 32% del conjunto de los ciudadanos estadounidenses compartían esa visión.

Con la llegada de Trump en 2016, las tornas viraron con rapidez hasta el punto de que en 2019 un 81% de los republicanos valoraban positivamente la economía frente a un 39% de demócratas. Esta situación se llegó a replicar en lo más duro de la pandemia durante 2020, cuando una mayoría de conservadores seguían evaluando la economía como «excelente o buena» frente a un 13% de demócratas. En esos momentos, las tasas de paro y dimisiones llegaron a niveles de economía de guerra y se acuñó el término ‘gran dimisión’.

La elección de Joe Biden como inquilino de la Casa Blanca se tradujo de nuevo en división ideológica. A pesar del aumento de los costes debido a la crisis de desabastecimiento y el descuadre de las cadenas logísticas, los demócratas y republicanos seguían valorando con una diferencia de hasta 30 puntos la situación económica del país, con un optimismo mayor por parte de los primeros. El regreso de Trump ha vuelto a alterar la tendencia en un zigzagueo sociológico que parece no tener fin.

El actual presidente afronta este noviembre las elecciones legislativas de mitad mandato, en las que también se renuevan más de 30 Administraciones estatales. La opinión general acerca de cómo evolucionarán las condiciones económicas en el próximo año muestran una alta incertidumbre, con una considerable segmentación entre quienes creen que mejorará, seguirá igual o empeorará.https://flo.uri.sh/visualisation/27566498/embed

Si se vuelve a cruzar por ideología, una mayoría de republicanos creen que la economía estará mejor dentro de un año. No obstante, este fervor ha descendido desde que llegara Trump a la Casa Blanca, cuando tres de cada cuatro conservadores opinaban que la economía mejoraría. En la otra esquina del espectro político, más del 60% de los demócratas creen que la economía empeorará.

Un aspecto llamativo es que en ambos grupos crece con fuerza el conjunto de personas que creen que la economía seguirá más o menos igual, con cerca de un tercio de votantes de ambos partidos mostrando esa tendencia en línea con la población general.

El talón de Aquiles

«La democracia es el sistema en el que los partidos gobernantes pierden las elecciones». Esta cita del politólogo Adam Przeworski resume en gran medida el temor que un mandatario puede afrontar si la economía, los servicios públicos o el bienestar ciudadano se ven alterados. La mayoría de expertos en sociología y politología creen que la victoria de Trump en 2024 se debió, en parte, al aumento del coste de la vida que Biden no supo atajar.

En noviembre de 2025, los demócratas consiguieron importantes victorias en ciudades y estados de todo el país con un discurso centrado en la economía doméstica. El referente de este nuevo dogma fue Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York, que prometió una extensa agenda intervencionista en transporte, alquileres y víveres.

Trump respondió con una batería de anuncios y medidas como una negociación con las farmacéuticas para reducir el precio de los medicamentos, la prohibición de que empresas y fondos puedan comprar viviendas unifamiliaries o de topar el límite de los intereses de las tarjetas de crédito al 10%. Varias de esas políticas necesitarán el refrendo del Congreso.

Todos estos movimientos políticos marcan una pauta que las encuestas no parecen reflejar: la economía decidirá el futuro de Estados Unidos y la batalla se librará en las urnas.

Julio Manuel Ecija.

El Economista

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