- Los fondos nórdicos justifican la venta por la imprevisibilidad política y el deterioro de las finanzas de EEUU
- La venta, aunque simbólica, recuerda que la UE es el mayor prestamista de EEUU y puede usarlo como un arma
- Los ataques a la Fed, los aranceles y el conflicto por Groenlandia son los motivos de la desconfianza inversora

El rechazo de muchos inversores hacia los activos estadounidenses sigue dando titulares. Después de que este martes un fondo de pensiones de Dinamarca, llamado AkademikerPension, anunciase que va a vender todos los bonos de Estados Unidos que tiene en cartera, el miércoles, Alecta, el mayor fondo de pensiones de Suecia, ha hecho público que ha hecho lo mismo durante el año 2025. Los dos fondos justifican su decisión señalando el deterioro de las finanzas públicas del país, peor, en el caso de Suecia, también apuntan a la «imprevisibilidad política» como uno de los grandes motivos que los ha llevado a desprenderse de su cartera de deuda del Tesoro estadounidense.
Por el momento se trata de dos decisiones más simbólicas que otra cosa, ya que la cantidad de deuda que tienen estos fondos no es significativa como para castigar duramente a los bonos estadounidenses. El fondo danés tiene apenas 100 millones de dólares en estos títulos, y el sueco 11.000 millones de dólares. Sin embargo, la decisión sienta un precedente que recuerda a Washington que Europa tiene un arma en su tenencia de deuda del Tesoro, con el que puede dañar a Estados Unidos, si el conflicto en torno a Groenlandia escalase.
Y es que, la Unión Europea, en conjunto, es, de lejos, el mayor prestamista del país norteamericano. Incluyendo a Reino Unido, Europa tiene 3,6 billones de dólares en bonos del Tesoro americano, muy por encima de los 1,2 billones de Japón, o de los 683.000 millones que tiene China. Aunque es poco probable que se active una venta en masa de estos títulos, la decisión de los dos fondos del norte de Europa es un reflejo de cómo Europa puede utilizar su cartera de bonos como un arma contra Estados Unidos.
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La decisión del fondo sueco Alecta se ha justificado, en palabras de su director de inversiones, Pablo Bernengo, por «un deterioro en la predictibilidad de las políticas, en combinación con grandes déficits presupuestarios y una deuda pública creciente», un argumento muy similar al que esgrimió el fondo de pensiones danés, AkademikerPension. «Estados Unidos ya no es un buen crédito, y las finanzas públicas de Estados Unidos a largo plazo no son sostenibles», explicó el martes Anders Schelde, director de inversiones del fondo danés.
La impredecibilidad política: de los aranceles, al ataque a la Fed y la amenaza por Groenlandia
La cuestión de la predictibilidad de la política en Estados Unidos está relacionada con la amenaza de la imposición de aranceles que el gobierno estadounidense llevó a cabo en 2025. En las últimas semanas, además, el ataque de Trump a la independencia de la Fed también ha llevado a algunos grandes inversores a cuestionar las políticas de la administración en este sentido. En su último informe de perspectivas para 2026, Donatella Principe, directora de estrategia de mercado para Europa Continental, hizo hincapié en el impacto negativo de la política arancelaria de Trump en la economía estadounidense, por el coste que supone para los importadores estadounidenses y los consumidores del país.
Además, Principe señaló cómo el ataque a la independencia de la Fed está incrementando las expectativas de inflación en Estados Unidos y generando un repunte de los intereses de los bonos estadounidenses. Esta opinión la comparte Gary Tan, gestor de Allspring Global Investments, quien explica cómo «cualquier acontecimiento que plantee dudas sobre la independencia de la Fed añade incertidumbre sobre la política monetaria estadounidense. Esto probablemente va a reforzar las tendencias que ya existían, de diversificación, alejándose del dólar e incrementando el atractivo de activos que cubren el riesgo, como el oro», señala.
El economista senior para Estados Unidos de la gestora Aberdeen, Jon Butcher, también ha hecho comentarios recientes en este sentido, al explicar que «la reacción inicial de los mercados parece ser negativa y vemos un aumento de los riesgos de que una devaluación afecte negativamente al dólar estadounidense, las acciones y los bonos. En particular, el extremo largo de la curva podría experimentar un aumento de las primas por plazo», señala Butcher.
Ahora, el último capitulo que refleja la impredecibilidad política del presidente ha sido el conflicto que ha desatado por Groenlandia con su histórico aliado, la Unión Europea. La situación tiene que escalar mucho para que se llegue a un punto en el que Europa decida utilizar su tenencia de bonos como arma, pero la situación de las finanzas públicas de EEUU preocupa a muchos inversores, y muchos pueden necesitar sólo un pequeño empujón para decidir desprenderse de su cartera de bonos, como han hecho los dos fondos del norte de Europa.
Hasta ahora, según admite Ron O’Hanley, CEO de State Street, los debates en torno al llamado «Sell America» están produciéndose, pero es algo que, a su juicio, «todavía no se está viendo en números», explica. Por su parte, Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, ha querido enfriar los ánimos en el Foro Económico de Davos, calificando la posibilidad de que Europa se lance a vender los bonos del Tesoro como «una narrativa falsa». «Han pasado 48 horas; recuéstense y relájense. Estoy seguro de que los líderes no van a escalar la situación y todo esto va a solucionarse», ha explicado Bessent.
En el mismo sentido, Jack McIntyre, gestor de Brandywine Global IM asegura que «se han limpiado una línea de activos con la venta de los bonos del Tesoro, pero no en bolsa o crédito con grado de inversión», y sostiene que se trata de una desinversión «simbólica». Otros analistas, como Gary Paulin, director de estrategias de inversión de Northern Trust AM explica a la agencia Bloomberg que «si estuviésemos hablando del Fondo Soberano de Noruega, sería otra cosa», pero explica cómo «no estamos viendo un gran cambio en ventas de activos de Estados Unidos». Víctor Blanco. El Economista.



