Las bolsas estadounidenses arrancan la semana inquietas ante los diferentes acontecimientos que están sacudiendo la economía. Por un lado, se encuentra el cacareado plan de aislamiento económico contra Irán prometido por la Casa Blanca. Por otro, los inversores mantendrán un ojo en las represalias anunciadas por Mark Carney, primer ministro de Canadá. En el plano doméstico, los analistas siguen atentos al descalabro de la deuda estadounidense. Los rumores apuntan a que Scott Bessent podría utilizar efectivo del Tesoro para reconducir la situación.
Este escenario ha golpeado a la renta variable de Wall Street. Nasdaq 100 abre con una caída del 0,9% hasta las 29.000 unidades. S&P 500 retrocede un 0,2% hasta los 7.600 puntos. Dow Jones gana un 0,1% hasta los 53300 enteros. Russell 2000 cae un 0,2% hasta los 3.000 puntos.
Los bonos a largo plazo de Estados Unidos han reducido el aumento de la rentabilidad. Los títulos a 10 años cotizan con un rendimiento en el mercado secundario del 4,71%, niveles de agosto de 2007. Los bonos a 30 años, que acaparan cada vez más atención, mantienen una rentabilidad del 5,24%, también en máximos. El dólar mantiene una revalorización mínima del 0,1% frente a las principales divisas.
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