Los principales índices de Wall Street han abierto en rojo, en una sesión marcada por la presión sobre el petróleo y los bonos. El Dow Jones recorta un 0,3% sobre las 51.345 unidades, el S&P 500 baja un 0,5% sobre los 7.665 puntos y el Nasdaq 100 borra un 0,8% hasta los 30.215 puntos.
Ayer por la tarde, volvió a producirse un episodio de fuertes ventas de bonos. Aunque ahora las rentabilidades se han estabilizado, siguen en máximos de dos décadas o más. El retorno del T-Note ha pasado del 5,12% al 5,10%, su nivel más alto desde 2007, pero el del bono a 30 años repunta un pelín más hasta el 5,4%, máximos de 2004. Todo ello se debe a que los buenos datos económicos de Estados Unidos permiten ajustar más los tipos de interés y la subida del petróleo también lo secunda. De hecho, el mercado ya descuenta tres subidas de tipos para el próximo año, mientras que, la semana pasada, se contemplaba solo una más para este ciclo. Por otra parte, el Brent sube un 1,4% sobre los 104 dólares, mientras que Irán y EEUU negocian en la Asamblea de Naciones Unidas. El país persa ha advertido que el conflicto se puede extender al océano Índico si sus rivales siguen con los ataques. En el plano macro, las peticiones iniciales por subsidio por desempleo han caído a niveles históricamente bajos, lo que refuerza la lectura de fortaleza de los PMIs de ayer.
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