Los ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos han llevado al rojo a las bolsas estadounidenses en su arranque. Los principales selectivos de Estados Unidos caen de manera cohesionada un 0,3% en la apertura de este lunes. Dow Jones desciende hasta los 53.400 puntos, S&P 500 baja hasta las 7.600 unidades y Russell 2000 pierde la cota de las 3.000 unidades. Nasdaq 100 se mantiene fijo en los 29.300 enteros
La sesión de este lunes, última del mes de agosto, servirá como transición del mes más volátil de la bolsa a uno, septiembre, que en los últimos años ha anotado importantes descensos en Wall Street. El noveno mes tiene una señal muy importante para los inversores: el comportamiento de los bancos centrales. Las apuestas están altas sobre qué harán la Reserva Federal, el BCE y el Banco de Japón, con una predilección por un hat trick de subidas.
El bono estadounidense a 10 años, la referencia de la renta fija norteamericana, ha repuntado hasta rozar el 4,75% de rendimiento. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha dado una entrevista en la CNBC en la que ha apuntado que la clave se encuentra en asegurar el crecimiento, lo que los inversores interpretan como una negativa velada a contener el gasto fiscal: «La única forma de pagar la deuda es crecer hasta superarla.
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