- Fue miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed desde 2006 hasta 2011
- Warsh ha mostrado últimamente su apoyo a unos tipos de interés más bajos
- Lombard Odier cree que el mercado se equivoca en focalizarse en el sucesor de Powell
Trump confirma a Kevin Warsh como su candidato para sustituir a Powell en la Reserva FederalTrump confirma a Kevin Warsh como su candidato para sustituir a Powell en la Reserva Federa
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este viernes a primera hora el nombre de su candidato a presidente de la Reserva Federal (Fed), que sucederá al actual, Jerome Powell. Trump ya había barajado el nombre de Warsh, de 55 años, para ocupar el cargo durante su primer mandato, pero finalmente se decantó por Powell, que fue reelegido para el puesto por el expresidente demócrata Joe Biden. Warsh fue miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed desde 2006 hasta 2011 y ha mostrado su apoyo a las políticas arancelarias de Trump y a unos tipos de interés más bajos.
Para el mercado, Warsh era de todos los candidatos el más ortodoxo. «Si Warsh es el candidato a la presidencia de la Fed, es posible que los mercados tengan que moderar sus expectativas», advertía Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade, antes de la nominación. El banquero puede ser proclive a bajar los tipos, pero no hacerlo de manera agresiva y sin sólidos argumentos.
Estos días los mercados estaban revolucionados y solo había que ver los movimientos del dólar. Cuando se ha comenzado a conocer la nominación, el billete verde repunta con fuerza junto con los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU ante esta opción relativamente más hawkish de entre todos los perfiles. De esta manera, el dólar gana terreno frente a todas las principales divisas (más de un 0,3% frente a euro y libra, por encima del medio punto con el yen), mientras que los rendimientos a 10 años de EEUU suben tres puntos básicos y se quedan en la frontera del 4,3%.
«La percepción del mercado es que Warsh es la opción relativamente más tradicional y más moderada como presidente de la Fed, en cuyo caso podríamos ver menos recortes de tipos», analiza Andrew Ticehurst, estratega senior de Nomura Australia en Sídney.
Y es que, los movimientos del mercado son una señal de que la incertidumbre que ha durado meses sobre el próximo presidente de la Fed parece más calmada. Una tesis que sobrevolaba este proceso ‘sucesorio’ de Powell, muy cuestionado por Trump, es que el nuevo presidente del banco central fuera un ‘títere’ de la Administración Trump que se aviniera fielmente a las abultadas bajadas de tipos que exige el inquilino de la Casa Blanca. Warsh, como exgobernador de la Fed y uno de los cuatro finalistas de la lista de Trump para ser el próximo líder del banco central, visitó la Casa Blanca el jueves, según los medios estadounidenses.
Los próximos pasos
Durante meses, el gran favorito de los mercados fue Kevin Hassett, un economista que llevaba años significándose como uno de los grandes apoyos de Trump y que actualmente preside el Consejo Económico Nacional, cargo desde el que se ha convertido en uno de los principales portavoces económicos de la Casa Blanca. Sin embargo, los ‘vigilantes de los bonos’ dejaron claro al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que Hassett estaba muy ‘quemado’ por su cercanía con Trump, y que su designación aplastaría la imagen de independencia de la Fed, desatando una peligrosísima reacción del mercado.
En consecuencia, a principios de este año, Trump ‘fulminó’ públicamente la candidatura de Hassett, diciéndole que quería «que te quedes donde estás», dentro del gabinete presidencial. En su lugar, los mercados dispararon las apuestas por Rick Rieder, de Blackrock; el gobernador de la Fed Chris Waller; y el propio Kevin Walsh, todas ellas figuras que tenían una mayor credibilidad entre los grandes inversores.
Después de la nominación a Warsh no están despejadas todas las incertidumbres que tiene el mercado. La primera es si el Senado confirmará el nombramiento de Warsh. En principio, Trump tiene una mayoría clara (53 a 47) en la Cámara Alta, pero hay un puñado de senadores ‘rebeldes’ que podrían rechazar su nombramiento. La designación de Stephen Miran para ocupar de forma temporal el asiento que ahora pasaría a manos de Warsh salió adelante por apenas un voto, 48 a 47. Un senador republicano clave con un voto decisivo, Thom Tillis, quien ya había amenazado con bloquear cualquier nombramiento hasta que no se resolviese la investigación criminal a Powell, ha confirmado que va a cumplir con su amenaza, y que va a oponerse a la nominación de Warsh hasta que se resuelva la investigación. Si esta se prolonga más allá del fin del mandato de Powell, el presidente seguiría en funciones hasta la confirmación de otro sucesor.
Dudas que tienen que ser despejadas
Otra duda es si el Tribunal Supremo confirmará la sentencia que tumbó el intento de Trump de cesar a la gobernadora Lisa Cook. Si la corte de última instancia confirma que Trump no puede despedir a los directivos del banco central sin un motivo válido, limitará enormemente la capacidad del magnate de controlar la mayoría del FOMC. Las señales de la vista oral apuntan a que el Supremo no tiene demasiada intención de dar la razón a Trump, por el enorme coste económico que podría tener a largo plazo.
La tercera duda es si Powell dimitirá como gobernador o se quedará a cumplir los dos años que le quedan en el cargo. Tradicionalmente, los presidentes suelen abandonar todos sus cargos una vez termina su etapa, pero legalmente Powell puede seguir en el FOMC como un miembro más de a pie. Si los directivos actuales temen presiones de Trump, mantener su silla esos dos años sería una señal clara de que Powell quiere reducir la cantidad de nombramientos que el presidente republicano pueda hacer.
Trump tiene en la cabeza que su elección para dirigir la Fed debe apoyar su plan de recortes de tipos. La clave está en los miembros del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC), que vota por mayoría las decisiones. Normalmente, se busca un consenso entre todos los miembros, pero hay precedentes de que la mayoría de los dirigentes del banco central hayan derrotadola propuesta de su presidente: ocurrió con William Miller, fugaz presidente entre 1978 y 1979, reemplazando al que fue considerado el ‘peor presidente de la historia de la Fed’. Pese a sus inclinaciones de ‘paloma’, su debilidad permitió al resto de miembros seguir subiendo tipos, hasta que finalmente fue reemplazado por el orgulloso ‘halcón’ Paul Volcker.
Por el momento, la posible entrada de Warsh implicará la marcha de Stephen Miran, que ocupa de forma temporal el asiento que vence en 2026 y que viene planteando de manera sistemática jumbo recortes. Salvo que Powell dimita, o el Supremo acepte el cese de Cook, Trump no tendrá más oportunidades de nombrar a ningún otro miembro de la Fed hasta 2028, pasadas las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre de este año. A día de hoy, es imposible saber si de esos comicios saldrá un Senado dispuesto a nombrar a cualquier nominado que designe Trump, o uno que lo rechazará por sistema.
A eso se suma que los presidentes de los bancos regionales ya han sido renovados por la junta que preside aún Powell por un plazo de 5 años, más allá del final de la presidencia de Trump. La capacidad del magnate de controlar la Fed es aún muy débil, incluso designando a su presidente. Queda aún por saber si el resto de personas con capacidad de decisión intentarán resistir las presiones de Trump, o si le abrirán el camino.




