- El informe regresa dos meses después por culpa del cierre de gobierno
- El consenso de analistas y economistas esperaba un 3,1% en el IPC general
- El recorte de tipos de la Fed en el primer trimestre de 2026 gana tracción
La inflación de EEUU ha vuelto a lo grande tras el apagón de datos macro por el cierre de gobierno durante más de 40 días. El índice de precios al consumo (IPC) desaceleró en noviembre del 3% de septiembre (no hay dato de octubre por el citado cierre gubernamental) al 2,7% interanual, cuatro décimas menos de lo esperado. En la misma línea, la inflación subyacente (sin energía ni alimentos) cayó el mes pasado del 3% al 2,6%, marcando la lectura más baja desde 2021.
Es cierto que este informe de inflación nace ‘cojo’ al no poder recopilar la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), encargada del mismo, gran parte de los datos de precios de octubre debido al cierre del gobierno, lo que limita la capacidad de la agencia para determinar los cambios mes a mes de las medidas más amplias de inflación y muchas categorías clave en noviembre. Con todo, la sorpresa es significativa más allá de que afecte o no a unos funcionarios de la Reserva Federal muy divididos en el debate de si continuar o no con los recortes de los tipos de interés.
Más allá de las salvedades estadísticas, el informe de IPC ofrece esperanza de que las presiones inflacionarias estén disminuyendo después de permanecer estancadas en un rango estrecho desde principios de este año. Más aún cuando ha existido un gran temor a que los aranceles de la Administración Trump se empezasen a ‘colar’ con fuerza en la cesta de la compra.
Esta visión más benigna tras los datos ha hecho que los futuros de índices bursátiles ampliaran sus ganancias tras el dato de IPC, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar han caído después del informe. Los operadores han ‘comprado’ un poco más la bajada de tipos de la Fed en enero, después de la de diciembre la semana pasada, pero aún se antoja un escenario poco probable. El posible recorte a lo largo del primero trimestre de 2026 sí puede ganar más tracción.
Los funcionarios están ahora más atentos al deterioro del mercado laboral y la prueba de ello es que la bajada de tipos de la semana pasada se toma como una prevención. Serán estos datos de empleo los que a lo largo del arranque del año puedan mover la aguja.
Volviendo al informe de la BLS, el IPC subyacente aumentó un 0,2 % durante los dos meses que finalizaron en noviembre, frenado por la disminución de los costes de las estancias en hoteles, el ocio y la ropa. Los precios de los muebles para el hogar y los productos de cuidado personal aumentaron.
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