La Fundación Española del Corazón recuerda que casi la mitad de los adultos españoles, es decir, aproximadamente el 42,6% tiene hipertensión, uno de los principales factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de enfermedades del corazón.
En este sentido, los hábitos alimenticios son fundamentales para el control de la presión arterial, especialmente en lo que se refiere a la alimentación. Lo ideal siempre es priorizar frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales, así como limitar el consumo de grasas saturadas y alimentos ricos en sodio.
La mejor bebida para el corazón
Si bien entre las bebidas hay una que destaca especialmente sobre el resto: el té verde. Según el cardiólogo Sam Setareh, el té verde reduce la inflamación general del cuerpo gracias a su alto contenido en antioxidantes. Además, tiene altas concentraciones de catequinas, las cuales favorecen la salud vascular en general.
Según algunos estudios, el consumo habitual de té verde puede reducir la presión arterial sistólica entre 2,0 y 3,2 mmHg y la presión diastólica entre 1,0 y 3,4 mmHg. Aunque se trata de efectos muy sutiles, con el tiempo puede llegar a contribuir a un estilo de vida cardiosaludable en general.
Qué sucede con la cafeína del té
«Aunque la cafeína puede causar un aumento temporal de la presión arterial, estudios a largo plazo demuestran que el consumo regular de té verde produce reducciones netas de la presión arterial a pesar de su contenido en cafeína», indica Setareh. Y es que, una sola taza de té contiene unos niveles de cafeína mucho menores que los del café.
«Para la mayoría de las personas, tomar de una a tres tazas de té verde al día es seguro y es poco probable que empeore la presión arterial. Las personas con hipertensión no controlada, arritmias o sensibilidad conocida a la cafeína deberían monitorear su respuesta, pero generalmente toleran bien el té verde», concluye este experto.
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