Como se sospechaba, la compra de los aviones para la Fuerza Aérea del Perú (FAP) fue aprobada apuradamente por el exmandatario José Jerí, como parte de un acuerdo bilateral con la Casa Blanca, materializada con una edición extraordinaria de el Diario Oficial El Peruano publicada a escasas horas que se vote en el Congreso la censura José Jerí. El presidente quiso aclarar que la adquisición por cerca de US$ 7.200 millones no figura entre las prioridades de su administración, pero que la naturaleza contractual firmada, a las volandas, le impide frenarlo.
El presidente José María Balcázar sorpresivamente confirmó que su gobierno mantendrá el proceso de adquisición de aviones F-16 para la FAP, que se diseñó en 1979, pese a reconocer que dicha compra no forma parte de las prioridades de su administración. El mandatario explicó que la decisión fue tomada por su antecesor, José Jerí, con una separata extraordinaria publicada en horas de la madrugada. porque el expresidente con la avidez que demostró en el Salón Xin Yan con el gorro puesto (con su amigo asiático Johnny) que la habría formalizado en la hora nona en un convenio con EEUU. Balcázar señala que no le correspondería revertirla, pese a estar suscrita por un gobierno a escasas horas de su caída.
Durante una entrevista en Exitosa, el jefe de Estado abordó los principales temas de seguridad nacional que marcarán su gestión hasta julio de 2026, entre ellos la modernización de la flota aérea y la situación en las fronteras.
La herencia del convenio con EE.UU.
El presidente interino reconoció que está «obligado» a darle continuidad a la compra de estos aviones que cuestan el doble (US$300 millones) de las otras opciones Gripen (Suecia) y Rafale (Francia) por su carácter contractual. Como se conoce el F-16 esta imposibilitado de utilizar en contra de los amigos de EEUU como es nuestro vecino del sur: Chile.
Balcázar señaló que hay asuntos mucho más urgentes en la agenda del país, pero soslayó el gasto que ascenderá a US$ 7,200 millones, porque la naturaleza del acuerdo firmado entre ambas naciones no le deja margen para suspenderlo. El mandatario explicó inocentemente que esta decisión fue adoptada en el marco de las prioridades de seguridad de la gestión anterior y que Washington fue reconocido por esa administración como un socio histórico del Perú.
“El tema que se ha decidido por tema de seguridad con Estados Unidos no lo ha hecho mi gobierno, sino el anterior (en sus últimas horas de vigencia). Yo tengo que continuarlo, porque ya es una situación decidida”.
El jefe de Estado también destacó que el Perú mantiene vínculos sólidos tanto con EEUU como con China y según explicó, esto refleja una política exterior de equilibrio estratégico. La postura diplomática, heredada de administraciones anteriores, se traduce en compromisos bilaterales que trascienden los cambios de gobierno.
Balcázar abordó fue la construcción del escudo fronterizo impulsado por el gobierno chileno del presidente José Antonio Kast en la zona limítrofe entre ambos países. El mandatario peruano reconoció que la iniciativa apunta a contener el ingreso de delincuentes venezolanos y colombianos al territorio chileno, aunque no dejó pasar la oportunidad de cuestionar la forma en que fue gestionada.
Balcázar en principio calificó la postura de su homólogo como un error de asesoramiento, aunque dejó en claro que la medida no representa una amenaza directa para el Perú. El presidente explicó que la barrera se encuentra alejada del suelo nacional y que, si bien pudo haberse manejado con mayor diálogo entre mandatarios, se trata de una decisión soberana del país vecino. Salvo el tramo entre el hito 1 y la línea de la Concordia, llamado triángulo terrestre (4 ha), que el expresidente chileno Sebastián Piñera se negó a resolver.
“La idea inicial, según tengo entendido por el canciller que estuvo en la ceremonia de transmisión de mando, es para los asuntos de las migraciones masivas de delincuentes venezolanos y colombianos. No hay, me parece, otro tipo de intención. Son fronteras abiertas, cuya virtud se debe trabajar allí, pero no sé hasta dónde pensará el presidente Kast con la construcción de este muro”, precisó.
El líder del Ejecutivo también dejó en claro su postura frente a una eventual escalada de tensiones con Santiago por este asunto. Balcázar señaló que lo ideal habría sido una conversación previa entre ambos jefes de Estado, pero cerró el tema con una posición pragmática al afirmar que es un asunto de Chile y que abrir un conflicto con ese país no le conviene al Perú.



