Cada día, miles de mujeres en el mundo viven situaciones de violencia y, sorprendentemente, muchas de ellas las justifican diciendo frases como: “Lo hizo porque me quiere”, “me golpeó para que reaccione”, o “yo lo provoqué”. Este fenómeno no es casual ni tiene que ver con falta de inteligencia o dignidad, sino con heridas emocionales profundas que, si no se sanan, perpetúan el sufrimiento.
Ítala Ureta, especialista en autoestima y autora del libro Autoestima: Del Sufrimiento a la Libertad, sabe bien de lo que habla. Su propia historia estuvo marcada por experiencias de violencia y una autoestima fracturada que la llevaron, como a muchas mujeres, a normalizar situaciones inaceptables.
“Yo misma, durante años, no entendía por qué justificaba lo injustificable. Hasta que descubrí que las heridas de la infancia condicionan nuestra percepción de lo que merecemos y de lo que aceptamos”, sostiene Ureta.
“La clave está en lo que el reconocido psicólogo y especialista en trauma, Dr. Peter Levine, denomina apego traumático. Cuando una persona ha crecido en entornos donde el amor y el dolor se entrelazan, el cerebro aprende a asociar el maltrato con el afecto. Como resultado, las mujeres que han experimentado heridas emocionales tempranas pueden justificar la violencia como una “prueba de amor” o como un mecanismo para no enfrentar un dolor más profundo: el abandono, la soledad o la sensación de no merecer algo mejor”, apuntó la especialista.
“Lo más peligroso no es la violencia física, es la violencia emocional y la normalización que se instala en la mente y el corazón”, explica Ítala. “Por eso, no basta con decirle a una mujer que se aleje de una relación tóxica. Hay que ayudarla a sanar su autoestima, su historia interna y su percepción de valor personal”.
Ítala Ureta hoy es un referente en Latinoamérica en temas de autoestima, prevención de violencia y sanación emocional. Ha desarrollado programas que han transformado la vida de mujeres en distintos países y, desde su experiencia personal y profesional, comparte herramientas concretas para que las mujeres dejen de justificar la violencia y recuperen su dignidad.




