La elección del nuevo seleccionador de Italia se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. Después de la negativa de Pep Guardiola y de que Carlo Ancelotti diera a entender que no abandonaría la selección de Brasil, la candidatura de Andrea Pirlo parecía la opción más sólida. “Se firmará el lunes; el fin de semana están todos en la playa”, pronosticaban los periódicos locales el pasado viernes. Pero el lunes no llegó la firma, sino un nuevo giro de guion.
La vía de Pirlo también ha acabado naufragando por la polémica que ha levantado su papel como embajador de una casa de apuestas rusa, lo que ha obligado a la Federación Italiana a volver a la casilla de salida para buscar a un técnico cuando faltan pocas semanas para el inicio de la Liga de Naciones.
El lunes el excentrocampista italiano anunció en sus redes sociales que ha dejado de ser candidato para dirigir a la Azzurra, después de que su candidatura quedara cuestionada por su vínculo con Fonbet, una casa de apuestas rusa de la que es embajador. Pirlo ha explicado que fue informado la noche anterior de que ya no optaba al puesto y lamentó la polémica generada en torno a su nombre. El exinternacional defendió que su colaboración con la plataforma de apuestas tiene un carácter “exclusivamente comercial y deportivo” y rechazó que se le atribuyan posiciones políticas por ese vínculo. También agradeció el respaldo recibido por parte del director técnico de la Federación, Paolo Maldini, y del asesor Leonardo.
La candidatura de Pirlo se había visto seriamente comprometida en los últimos días tras las críticas de varios dirigentes políticos e institucionales por su relación con la empresa rusa, en un contexto marcado por la guerra de Ucrania. Pirlo tiene 47 años y fue un futbolista de gran nivel, también en la selección nacional, aunque como entrenador no ha obtenido resultados destacados. Se le ha criticado por promocionar una marca de apuestas, algo que, en realidad, es muy habitual en el fútbol, pero sobre todo por promocionar una empresa rusa. La controversia llevó finalmente a la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) a dar marcha atrás antes de que el nombramiento pudiera formalizarse.
Tras un fin de semana de polémica por su posible nombramiento, Pirlo rompió el silencio durante la madrugada del lunes con un mensaje en Instagram en el que defendió su trayectoria profesional. “Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todas las personas implicadas, hasta ahora he optado por guardar silencio, pero tras enterarme ayer por la noche de que ya no soy candidato al puesto de seleccionador de la selección italiana, considero que es mi deber aclarar algunos aspectos”, escribió Pirlo, actual entrenador del United FC Dubai. Y añadió: “A lo largo de mi carrera, primero como futbolista y ahora como entrenador, siempre he llevado a cabo mis actividades cumpliendo estrictamente con las leyes de los países en los que he trabajado y los contratos que he firmado”, escribió. También confesó que la polvareda que se ha levantado le ha afectado personalmente: “En los últimos días he seguido con gran amargura el debate que se ha generado en torno a mi nombre y a la posibilidad de ocupar el cargo de seleccionador de la selección italiana”.
Pirlo quiso aclarar que “la colaboración profesional que recientemente ha generado controversia” nació durante su etapa en los Emiratos Árabes Unidos y “es exclusivamente de índole comercial y deportiva”. En ese sentido, subrayó que “atribuirle un significado político a esta colaboración implica atribuirme creencias que nunca he expresado y que no son mías”. Asimismo, insistió en que ese acuerdo “no tiene relevancia política” y reivindicó que “el amor por Italia no depende de un cargo”. El excentrocampista también agradeció públicamente el apoyo recibido por parte de Paolo Maldini, director técnico de la federación italiana de fútbol y su asesor, Leonardo.
La controversia gira en torno a su papel como embajador global de Fonbet, la principal empresa de apuestas de Rusia. Según varios medios italianos, las críticas se centran en que uno de los principales accionistas de la compañía es el oligarca ruso Sergey Lomakin, presidente y propietario del United FC, el club de la segunda división de los Emiratos Árabes Unidos al que Pirlo entrenó la pasada temporada y con el que logró el ascenso.
El revuelo comenzó a finales de mayo, cuando Pirlo viajó a Moscú junto al exfutbolista Marco Materazzi para asistir a la final de la Copa de Rusia y participar en varios actos promocionales organizados por Fonbet. Ambos posaron para fotografías oficiales, firmaron autógrafos y participaron en actividades con aficionados en unas fechas que coincidieron con una de las mayores oleadas de bombardeos rusos sobre Kiev desde el inicio de la guerra. La presencia de ambos en el evento fue objeto de numerosas críticas en Italia, especialmente porque entre los participantes figuraba el cantante ruso Shaman, conocido por su apoyo público a la invasión de Ucrania.
Fonbet, de la que Pirlo es embajador global, perdió tras la invasión rusa de Ucrania varios acuerdos comerciales con clubes europeos, entre ellos el Milan, que rompieron sus vínculos con esta plataforma de apuestas.
La candidatura de Pirlo también había suscitado dudas en Italia por su corta y discreta trayectoria en los banquillos. Considerado uno de los mejores centrocampistas italianos de las últimas décadas y campeón del mundo en 2006, el exjugador del Milan y la Juventus apenas cuenta con una experiencia de seis años como entrenador. Tras una única temporada al frente de la Juventus, en la que el club finiquitó una racha de éxitos en la que había ganado nueve títulos ligueros consecutivos, dirigió al Fatih Karagümrük turco, a la Sampdoria en la Serie B —de donde fue destituido— y al United FC de la segunda división de los Emiratos Árabes Unidos.
Descartada la opción de Pirlo, los nombres de Antonio Conte y Roberto Mancini vuelven a ganar fuerza de cara al Consejo Federal en el que el nuevo presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Giovanni Malagò, deberá presentar un candidato para dirigir a la ‘Azzurra’, una selección tetracampeona mundial en sus horas más bajas.
Con este nuevo revés, la selección italiana sigue sin entrenador a pocas semanas del inicio de la Liga de Naciones, donde deberá medirse a Turquía, Bélgica y Francia.
El episodio añade un nuevo capítulo a la crisis deportiva e institucional que atraviesa el fútbol italiano, inmerso desde hace semanas en la búsqueda de un técnico capaz de liderar el proyecto con el objetivo de devolver a la selección a la élite internacional tras los últimos tropiezos.
Lorena Pacho, El País




