La histórica salida en bolsa de Space X, en la que recaudó 75.000 millones de dólares en su oferta pública de venta (OPV), vapuleando así el récord existente, no solo hizo que la fortuna de Elon Musk triplicara en comparación con el segundo de la lista de Forbes de personas más ricas del mundo, sino que consigo, el beneficio también ha llegado a sus empleados.
Así mismo lo ha confirmado el propio Musk durante su intervención en el programa de Sean Hannity, donde ha asegurado que la histórica salida en bolsa de Space X no solo le ha beneficiado a él. «No se trata solo de un soldador, sino de varios miles de personas que trabajaban en la cadena de montaje», afirmó Musk.
Esto se debe a una antigua política de empresa a la que numerosos empleados que ayudaron a Space X a dar los primeros pasos, recibieron acciones de la compañía, y con el potencial de incrementar todavía más su valor, donde el consenso de analistas recogido por Bloomberg otorga a la firma aeroespacial y de inteligencia artificial un potencial a 12 meses del 56,8%.
El magnate cree que todos los empleados de la empresa deberían participar en los beneficios, y explicó que «es una gran manera de incentivar al personal», para que, a medida que la empresa prospere, también lo hagan sus empleados.
Lo cierto es que no está claro el número de empleados a los que esta salida en bolsa les ha cambiado la vida, pero según testimonios de trabajadores en el pasado, estos podían percibir acciones de Space X al incorporarse a la empresa, en las evaluaciones anuales y con motivo de los ascensos, con eventos de liquidez semestrales que permitían al personal vender parte de sus participaciones incluso cuando aún era una empresa privada.
Esta no es la primera vez que ocurre algo por estilo, otras compañías tienen políticas del estilo y, por ejemplo, en el caso de Nvidia el auge de la IA y el hecho de acaparase un altísimo porcentaje de la industria de los chips, provocó que cientos de empleados más senior se encontraran con que sobre el papel eran millonarios.
Lo curioso es que esta situación causó un poco de crisis interna, debido a que según reportes internos muchos de ellos habían dejado de esforzarse en el trabajo, y vivían en una especie de «semijubilación» donde asumían menos carga de trabajo que sus compañeros recién llegados.
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