El silente ministro de Energía y Minas, Luis Enrique Bravo de la Cruz, finalmente para sorpresa de muchos recuperó la voz, para señalr sin mucha convicción que en realidad que su asesor Mario López Tejerina es el parte la torta en las decisiones más importantes del sector. A renglón seguido, agregó que el ministerio responde a lineamientos técnicos, que nadie conoce: “Yo soy el que dirige el Ministerio de Energía y Minas y todo el personal técnico trabaja conmigo”. ,
El ingeniero Bravo, exproveedor de Distriluz, anunció que el Ejecutivo prepara un decreto supremo para flexibilizar los requisitos del REINFO, con el objetivo de que el proceso sea “mucho más flexible, más adecuado, más fácil de cumplir para evitar cualquier tipo de ineficiencia y atender la realidad de los pequeños y medianos mineros» sin descaryar que haya sido preparado por el asesor López.
Con voz meliflua explicó que la salida del exdirector de Formalización Minera se debe a bajo razones laborales y falta de resultados, señalando que el sector necesitaba una postura clara y oportuna para acelerar los trámites con la nueva ampliación del registro.
Una investigación de Willax reveló que el asesor Mario López Tejerina, tuvo la voz cantante en la ampliación del REINFO, desplazando a Máximo Gallo, quien encabezaba la formalización de la minería informal. Según fuentes del sector, López Tejerina terminó imponiendo lineamientos que modificaron la política minera sin participación directa del ministro. La ampliación del REINFO por solo un año, y no por dos, como planteaba el equipo técnico, reflejó esa influencia.
El apartamiento de Gallo, un profesional con trayectoria y resultados previos en formalización minera, evidenció una concentración de poder en el asesor, lo que redujo el margen de acción de técnicos y funcionarios claves. Entre las medidas impulsadas por López Tejerina estuvo la propuesta de tercerizar la formalización mediante empresas privadas, una alternativa costosa y controvertida que afecta los plazos del REINFO.




