- La heredera de los Buss necesita mantener el 15% de la franquicia para poder seguir como gobernadora vitalicia
- Cinco de sus hermanos acuerdan la venta, pero ella invoca un pacto judicial de 2017 para bloquear la operación
La venta de Los Angeles Lakers por 12.500 millones de dólares, la operación más cara de la historia del deporte, se ha encontrado con un inesperado obstáculo. El acuerdo alcanzado por el inversor Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner (yerno de Donald Trump), y el exCEO de Disney Bob Iger para adquirir el control de la franquicia a Mark Walter todavía no garantiza que puedan hacerse con la totalidad del equipo. La operación necesita ahora superar la oposición de Jeanie Buss, heredera de la familia que controla los Lakers desde 1979.
Kushner e Iger acordaron la semana pasada comprar aproximadamente el 83% de los Lakers a Walter por 12.500 millones de dólares, apenas 14 meses después de que este adquiriera el control de la franquicia por 10.000 millones.
El siguiente paso para los nuevos era adquirir el 17,8% que permanece en manos de la familia Buss y poner fin a casi cinco décadas de propiedad familiar. Cinco de los seis hermanos Buss habían acordado vender esa participación. Sin embargo, Jeanie Buss se ha rebelado contra la operación y sostiene que sus hermanos no pueden vender las acciones sin su consentimiento.
El origen del conflicto se remonta a 2017, cuando Jeanie se enfrentó a sus hermanos Jim y Johnny por el control de los Lakers. La disputa terminó en los tribunales y con un acuerdo que estableció a Jeanie como controlling owner de la franquicia «por el resto de su vida» mientras la familia mantuviera la propiedad del equipo.
Las acciones que conserva la familia están agrupadas en un fideicomiso cuyos administradores son Jeanie, Janie y Joey Buss. El abogado de Jeanie sostiene que cualquier venta requiere la aprobación de los coadministradores y que desprenderse de toda la participación familiar impediría a Jeanie mantener la posición que le fue reconocida en 2017.
Para ejercer como gobernadora de los Lakers ante la NBA, Jeanie necesita mantener al menos un 15% de la franquicia. La venta de ese 17,8% a Kushner e Iger dejaría a la familia sin participación y acabaría con el último vínculo de Jeanie con la propiedad del equipo.
La batalla no amenaza necesariamente el control económico de los Lakers por parte de Kushner e Iger, que seguirían siendo los accionistas dominantes incluso si la familia Buss conserva su participación. Lo que está en juego es si pueden completar la compra del 100% y, sobre todo, si pueden desplazar a Jeanie de la estructura de gobierno de la franquicia sin que antes se resuelva la disputa sobre el fideicomiso.
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