El presidente de China, Xi Jinping, se trasladará este jueves a Washington para mantener una reunión con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en una cumbre que genera una gran expectación, dado que se podrían reactivar hasta 6.000 millones de comercio de gas estadounidense con el gigante asiático, según los cálculos que ha realizado Bloomberg. También se espera una importante conversación sobre el futuro de la Inteligencia Artificial y cómo afrontar
China tiene impuesto un arancel del 15% sobre el gas natural licuado estadounidense (GNL). Este es uno de los vestigios que quedan de la guerra comercial que inició Trump al inicio de su mandato, cuando impuso tarifas iniciales del 10% a los productos chinos.
Según cálculos de Bloomberg, los contratos vigentes de Pekín para el suministro de gas estadounidense suman aproximadamente 14 millones de toneladas anuales de GNL, lo que equivale a esos 6.000 millones de dólares a precios a largo plazo. Pero, incluso, dicen que las compras al contado elevarían aún más este valor. Es decir, además de recuperar el volumen de los contratos existentes, las empresas chinas podrían volver a comprar cargamentos estadounidenses en el mercado spot, si desaparece el castigo arancelario.
Este punto es importante, ya que Estados Unidos es el mayor exportador de GNL y China, el mayor comprador del mundo. Pero Pekín dejó de importar esta materia prima de Estados Unidos debido a esta campaña arancelaria. El problema no es que las empresas hayan roto sus contratos con los exportadores estadounidenses, sino que revenden sus cargamentos de GNL a empresas de Europa y Asia para evitar el sobrecoste arancelario del 15% de Pekín. Las empresas chinas tenían contratos vinculantes con los distribuidores estadounidenses hasta 2025 y, como China tenía inventario suficiente de GNL, eso es lo que les aporta esta flexibilidad a las empresas para colocarlo en otras regiones del mundo.
Jane Nakano, investigadora sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, aseguraba a Bloomberg que el GNL es «un área de evidente beneficio mutuo», por lo que el objetivo de ambos mandatarios en las reuniones, además de restablecer las relaciones comerciales en esta materia, es intentar solucionar los desequilibrios comerciales. «La reanudación del comercio de GNL probablemente impulsará el crecimiento de la industria estadounidense de GNL», dijo la experta.
Ambas partes saldrían beneficiadas de este acuerdo, puesto que para Pekín el hecho de quitar el arancel al GNL es una concesión bastante pequeña y que le resultaría útil, debido al bloqueo que existe actualmente en el Golfo Pérsico. Catar, uno de los principales proveedores del gigante asiático, está totalmente aislado. Mientras, Irán no tiene la estructura operativa para exportar el gas como GNL. Por su parte, para la Administración Trump, el hecho de abrir este nuevo mercado supondría una cifra llamativa de beneficios para el país en un momento en el que los productores estadounidenses se están expandiendo y necesitan nuevos compromisos -los contratos de GNL suelen tener una duración de décadas-.
Otro de los puntos clave de esta cumbre radica en la Inteligencia Artificial. El presidente estadounidense ya confirmó que este será uno de los temas «prioritarios». Ambas potencias ven esta tecnología como un punto de competencia en su rivalidad económica. «Quien gane en el campo de la IA, gana», dijo Trump ante los medios.
El problema radica en que la visión sobre la IA de Silicon Valley es muy distinta a la de Pekín. Mientras que una apuesta por modelos cerrados, en los que el sistema de entrenamiento se considera alto secreto industrial, la otra cree en el modelo abierto como una herramienta de desarrollo de la IA.
De este modo, Trump recibirá a Xi en la Casa Blanca con la presión de llegar a algún tipo de acuerdo sobre el desarrollo de la inteligencia artificial. Sobre todo después de que decenas de congresistas y antiguos responsables políticos reclamasen un acuerdo que limite o ralentice la carrera entre ambas potencias en esta materia. Incluso lo llegaron a comparar con las negociaciones del control nuclear de la Guerra Fría.
Pero Trump es contrario a ponerle puertas al campo de la IA por el miedo a que Estados Unidos pierda su ventaja con respecto a China, en un momento en el que todavía la desconfianza entre ambos países es notoria.
eleconomista.es




