La crisis abierta en la FIFA por el intento de vender parte de los derechos comerciales de sus principales competiciones a inversores privados no deja de crecer. La Federación Inglesa de Fútbol (The Football Association, conocida por sus siglas FA) ha decidido retirar el apoyo que había concedido a Gianni Infantino para optar a un cuarto mandato como presidente del organismo, una decisión que la convierte en la última gran federación europea en desmarcarse del dirigente suizo y que agrava el aislamiento institucional de la cúpula de la FIFA.
La FA enviará una carta a Infantino para revocar formalmente el respaldo que le había trasladado a finales de junio. El giro se produce apenas unos días después de que la federación inglesa reclamara públicamente «una revisión completa y rigurosa del liderazgo y la gobernanza de la FIFA para garantizar que el fútbol mundial se gestione con transparencia».
Inglaterra no está sola. La Federación de Fútbol de Gales (FAW) también ha retirado oficialmente su apoyo a la candidatura de Infantino para el mandato 2027-2031. En un comunicado especialmente duro, el organismo galés sostiene que el presidente de la FIFA ha perdido su confianza tras los recientes «fallos de gobernanza, procesos, liderazgo, valores, gestión de los grupos de interés, comunicación y criterio». La federación concluye que no puede aceptar que el máximo responsable del fútbol mundial «no sitúe los intereses del fútbol en primer lugar».
La retirada del respaldo por parte de Inglaterra y Gales se produce después de que varias de las principales organizaciones del fútbol internacional cerraran filas contra el proyecto impulsado por la FIFA. La UEFA encabezó la oposición y llegó a amenazar con boicotear las competiciones organizadas por el organismo presidido por Infantino si el plan seguía adelante. A esa postura se sumaron la Concacaf, que agrupa a las federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). La presión conjunta de estos organismos terminó obligando a la FIFA a retirar la iniciativa el pasado sábado.
Lejos de dar por cerrada la crisis, la UEFA ha elevado el conflicto al terreno jurídico. La confederación europea ha remitido una carta formal a Infantino, elaborada por un despacho de abogados estadounidense, en la que le comunica que está estudiando emprender acciones legales, iniciar un arbitraje e incluso presentar denuncias regulatorias relacionadas con el polémico proyecto.
Además, exige a la FIFA que preserve toda la documentación, los correos electrónicos y cualquier archivo relacionado con la iniciativa para evitar la destrucción de pruebas en caso de que finalmente se inicien procedimientos judiciales. Este tipo de requerimientos suele ser el paso previo a un eventual litigio y refleja el grado de tensión existente entre ambas instituciones.
El plan que ha desencadenado la mayor crisis de los últimos años
El origen del enfrentamiento está en FIFA Forward Enterprises (FFE), un proyecto impulsado por la dirección de la FIFA que contemplaba la creación de una nueva sociedad para gestionar parte de los activos comerciales más valiosos del organismo y vender una participación a fondos de inversión privados.
La operación buscaba captar miles de millones de dólares mediante la entrada de capital externo respaldado por los ingresos futuros generados por competiciones como el Mundial masculino y otros torneos organizados por la FIFA. Sin embargo, la propuesta fue recibida con enorme recelo por las confederaciones continentales, que denunciaron la falta de transparencia en el proceso y cuestionaron que una decisión de semejante trascendencia pudiera adoptarse sin consultar suficientemente a los principales actores del fútbol mundial.
La amenaza de boicot de la UEFA y el rechazo de otras confederaciones hicieron finalmente inviable el proyecto, obligando a la FIFA a abandonarlo apenas unos días después de que trascendiera.
Un conflicto con consecuencias para España
La crisis tiene una importancia especial para el fútbol español. España forma parte de la UEFA, la organización que ha liderado la oposición a la iniciativa de la FIFA, y además será uno de los países organizadores del Mundial de 2030 junto a Portugal y Marruecos, con los tres primeros encuentros del torneo previstos en Uruguay, Argentina y Paraguay con motivo del centenario de la competición.
Aunque la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no se ha pronunciado públicamente sobre la continuidad de Infantino ni sobre la retirada de apoyos anunciada por Inglaterra y Gales, sí forma parte del bloque europeo encabezado por el presidente de la UEFA, Aleksander ?eferin. Cualquier deterioro de las relaciones entre ambos organismos podría tener repercusiones en la organización del Mundial de 2030 y en la coordinación de las grandes competiciones internacionales durante los próximos años.
La controversia llega, además, en un momento especialmente sensible para la RFEF, inmersa en un proceso de estabilización institucional tras los profundos cambios vividos en su dirección durante los últimos años.
Infantino afronta su mayor desafío político
Gianni Infantino llegó a la presidencia de la FIFA en 2016 tras la salida de Sepp Blatter, cuyo mandato quedó marcado por los escándalos de corrupción que sacudieron al organismo. Desde entonces ha sido reelegido en dos ocasiones y aspira ahora a un cuarto mandato.
Su actual periodo concluye el próximo año y la elección para el ciclo 2027-2031 está prevista durante el Congreso de la FIFA que se celebrará el próximo mes de marzo.
Aunque Infantino continúa siendo el favorito para mantenerse al frente del organismo gracias al respaldo de numerosas federaciones nacionales, la retirada del apoyo por parte de la Federación Inglesa y de la Federación de Gales, unida a la ofensiva jurídica de la UEFA y al rechazo expresado por la Concacaf y la Confederación Asiática, representa el mayor desgaste político que ha sufrido desde que asumió la presidencia de la FIFA y evidencia una fractura inédita entre el máximo organismo del fútbol mundial y buena parte de las instituciones más influyentes de este deporte.
eleconomista.es




